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Buscan fondos para viaje de familiares a Malvinas
La inauguración oficial del cenotafio, que rinde homenaje a los caídos en la Guerra de Malvinas en la localidad de Darwin, está pendiente de una puja de funcionarios, que deben habilitar las partidas para el viaje de los deudos.
El embajador Eduardo Airaldi, director de Malvinas y Atlántico Sur, viajó a Chile a ultimar los detalles (operativos y financieros) del vuelo de LanChile que trasladará hasta el archipiélago -en dos tandas, el 3 y 10 de octubre- a los familiares de los veteranos muertos en combate. Se usará la frecuencia regular de la aerolínea trasandina que une Punta Arenas y Malvinas con una escala en Río Gallegos, aunque las características del vuelo indican que se trata de un chárter, no se emplea el avión habitual: Airbus A-320, sino uno de mayor porte, el A-340, con capacidad para 256 pasajeros.
El operativo de inauguración tiene sus complicaciones: hay que afrontar los viajes de familiares desde el interior hasta Buenos Aires, prever alojamiento, comidas, luego el traslado por avión (Aerolíneas
Argentinas) hasta Río Gallegos, a posteriori, el viaje a Malvinas en aparatos de LanChile y finalmente el tramo de 80 kilómetros de ruta desde Puerto Argentino (Port Stanley) hasta Darwin. Todo armado para que la estadía en suelo malvinense de los más de 400 deudos sea de una hora y media, duración estimada del homenaje en Darwin (oficio religioso y entronación de la imagen de la Virgen de Luján). Hay conversaciones para que el titular de la Comisión de Familiares, Héctor Cisneros, la vicepresidenta Delmira de Cao y el apoderado César Trejo González se trasladen en helicóptero hasta el cementerio británico de San Carlos y rindan un homenaje a los soldados del Reino Unido, cuestiones de reciprocidad diplomática y de respeto mutuo. La Comisión de Familiares de los Caídos en el Atlántico Sur, presidida por Cisneros, batalló durante años tras el monumento que finalmente se construyó con aportes del empresario Eduardo Eurnekian. La obra finalizó en 2004.
Gestión avanzada
El viernes próximo, Eurnekian viajará en su jet Gulfstream a las Malvinas. Es una gestión avanzada que podría decirse de «canciller». Inspeccionará el estado del cenotafio, las contrataciones para su mantenimiento, y de paso hará una ronda de contactos con las máximas autoridades políticas de las islas, todo con bajo perfil, casi un imposible en ese reducido ambiente geográfico.
El cenotafio de Darwin formó parte del conjunto de gestos de confianza acordados en el memorando de entendimiento que firmaron la Argentina y el Reino Unido el 14 de julio de 1999. Una pyme familiar integrada por un argentino residente en Malvinas: Sebastián Socodo, quien está casado con la isleña Phoebe Reid, se encarga del mantenimiento de las instalaciones. Los recursos salen de la Secretaría de Cultura de la Nación, pues el 4 de junio pasado el Congreso convirtió en ley la declaración del predio como «lugar histórico nacional». El Estado es el responsable de custodiar, conservar, refaccionar y restaurar las edificaciones -dice la norma-, pero como el territorio insular está en manos británicas, esas funciones las asume la Comisión de Familiares, una salida elegante para no debilitar el reclamo de la soberanía.
La embajadora del Reino Unido, Shan Morgan, es el otro actor a cargo de las coordinaciones con las autoridades isleñas para el homenaje. Las oficinas de Aduana y Migraciones tienen que sincronizar los tiempos para reducir al mínimo el trámite de registrar el ingreso a la islas de los familiares. De esa manera será mayor el lapso que dispondrán en el lugar donde descansan sus seres queridos. Aunque parezca una ironía, según el relato de los propios miembros de la Comisión de Familiares, el ex embajador británico Robin Christopher fue el lobbysta político más activo de la operación que se inició hace ya cinco años. Erigir el monumento demandó 200 toneladas de hierro, hormigón armado, pórfido patagónico y granito negro de La Rioja, y fue diseñado por el arquitecto argentino Carlos Daprile.


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