Luego de la victoria en 75 de los 135 distritos bonaerenses, Sergio Massa hace cálculos sobre cuál puede ser su número en octubre y definió, a partir de los resultados del 11-A, hacerse cargo en persona de la campaña en dos secciones donde su score fue menor que el imaginado: la Sexta, en el sur de la provincia, que tiene como cabecera Bahía Blanca, y la Quinta, de la zona atlántica, cuya principal ciudad es Mar del Plata.
El intendente de Tigre estima que en esas dos regiones tiene margen para crecer electoralmente como parte de una estrategia general para superar el 40% de los votos, a partir de quedarse con votantes de Francisco de Narváez, mejorar la performance en el interior bonaerense y, en el toque final, absorber mediante acuerdo con los intendentes un porcentaje de los votos que fueron a Martín Insaurralde.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario