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Camino sin retorno
Abel Alves rompió todos los códigos acusando a sus jugadores de no tener actitud ni ganas De esas declaraciones no se retorna.
Pero hay uno que es también un código de vida nacido de la convivencia y dice que «los trapos sucios se lavan puertas adentro». Abel Alves con la calentura de la derrota ante Tigre rompió en mil pedazos este código diciendo: «Si el jugador de Boca, con todo lo que eso representa no tiene actitud y ganas no puede estar en el equipo». Esa denuncia al voleo no tiene retorno, o se va el técnico o cambia a la mayoría de los jugadores. Porque un técnico tiene que tratar de fortalecer el ánimo de sus jugadores y no desmerecerlos públicamente para salvarse él, por lo menos sus declaraciones sonaron a «estos me están haciendo una cama, pero yo me los voy a llevar puestos».
Alves entró sacando chapa de guapo, diciendo «que no le iba a temblar la mano» para sacar a cualquier referente y en la cuarta fecha liquidó a Abbondanzieri (que no se la aguantó y se fue) y a Hugo Ibarra. Sin embargo cuando sacó 5 minutos antes a Palermo en un partido empatado en cero con Atlético Tucumán se le vino todo el mundo en contra y lo hicieron retroceder hasta decir que Palermo y Riquelme «salían únicamente muertos de la cancha».
Confusión
Siempre dio la impresión de que los dirigentes lo estarían utilizando para allanarle el camino al regreso de Carlos Bianchi y que en estos 6 meses tenía que librarse de todos los referentes menos Riquelme y Battaglia, a quienes el Virrey recomendó renovarles el contrato.
Alves confundió coraje con bravuconada y pensó que gritando se suplen las carencias futbolísticas. Sí logró pasar a la historia como el técnico que tuvo el peor inicio de Boca en el profesionalismo superando al horrible equipo de 1980 de Antonio Rattin. No es poco y no se revierte ganándole a River.


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