16 de marzo 2010 - 00:00

Camino sin retorno

Abel Alves rompió todos los códigos acusando a sus jugadores de no tener actitud ni ganas De esas declaraciones no se retorna.
Abel Alves rompió todos los códigos acusando a sus jugadores de no tener actitud ni ganas De esas declaraciones no se retorna.
Muchas veces desde estas líneas hablamos contra los códigos del fútbol, que en esencia son en su mayoría códigos mafiosos (por ejemplo se puede quebrar a un rival, pero no tirarle un sombrero, porque lo está dejando en ridículo).

Pero hay uno que es también un código de vida nacido de la convivencia y dice que «los trapos sucios se lavan puertas adentro». Abel Alves con la calentura de la derrota ante Tigre rompió en mil pedazos este código diciendo: «Si el jugador de Boca, con todo lo que eso representa no tiene actitud y ganas no puede estar en el equipo». Esa denuncia al voleo no tiene retorno, o se va el técnico o cambia a la mayoría de los jugadores. Porque un técnico tiene que tratar de fortalecer el ánimo de sus jugadores y no desmerecerlos públicamente para salvarse él, por lo menos sus declaraciones sonaron a «estos me están haciendo una cama, pero yo me los voy a llevar puestos».

Alves entró sacando chapa de guapo, diciendo «que no le iba a temblar la mano» para sacar a cualquier referente y en la cuarta fecha liquidó a Abbondanzieri (que no se la aguantó y se fue) y a Hugo Ibarra. Sin embargo cuando sacó 5 minutos antes a Palermo en un partido empatado en cero con Atlético Tucumán se le vino todo el mundo en contra y lo hicieron retroceder hasta decir que Palermo y Riquelme «salían únicamente muertos de la cancha».

Confusión

Siempre dio la impresión de que los dirigentes lo estarían utilizando para allanarle el camino al regreso de Carlos Bianchi y que en estos 6 meses tenía que librarse de todos los referentes menos Riquelme y Battaglia, a quienes el Virrey recomendó renovarles el contrato.

Alves confundió coraje con bravuconada y pensó que gritando se suplen las carencias futbolísticas. Sí logró pasar a la historia como el técnico que tuvo el peor inicio de Boca en el profesionalismo superando al horrible equipo de 1980 de Antonio Rattin. No es poco y no se revierte ganándole a River.

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