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Campaña de acreedores en N. York
En momentos en que el juicio de los fondos especulativos que exigen el pago de esos bonos entra en instancias decisivas en la Justicia estadounidense, una quincena de argentinos tenedores de títulos que no entraron en los canjes de 2005 y 2010 fueron invitados por el lobby American Task Force Argentina (ATFA) a contar sus historias en Nueva York.
Dos de los presentes forman parte del actual proceso que lideran los fondos de riesgo NML Capital y Aurelius Capital y en el cual el juez federal Thomas Griesa ordenó a la Argentina en noviembre pasado pagar u$s 1.330 millones, en un fallo actualmente en suspenso.
Bonistas
«Las autoridades argentinas ponen los números por encima de la gente. Conozco muchos casos como el mío», afirmó Muñoz, una de esos dos bonistas, que utilizó sus ahorros y los de su madre en los años 90 para comprar títulos de la deuda argentina.
A su lado, Horacio Vázquez, un ingeniero desocupado de 56 años, casado y con dos hijos, señaló que espera que esta visita a Nueva York sea la «oportunidad de mostrar que el problema no son los bancos o las compañías, sino la gente» que no quiso aceptar los canjes porque los consideró injustos.
«Nadie sabe cuántos somos. El Gobierno dice que tampoco sabe», señaló Vázquez en referencia al número preciso de acreedores que no entraron en los canjes, aceptados por más del 92% de quienes tenían títulos, con quitas de hasta el 75% sobre el valor nominal.
Negociación
Presente en la conferencia de prensa, el abogado Gary Snitow, de Milberg LLP, indicó que su estudio en Nueva York representa a unos 400 argentinos tenedores de bonos con sentencia firme ya de la Justicia estadounidense por un total de u$s 500 millones.
Si bien algunos de esos bonistas, como Eva Geller, una uruguaya de 66 años, se niegan a aceptar un canje o hacer una distinción entre individuos y fondos especulativos, otros, como Pierino Garrafa, un argentino de 51 años, se muestran menos duros y dicen estar listos para una negociación que consideren justa.
«Si existe algún trato razonable, yo estoy dispuesto a verlo como en toda operación. Un bono más corto, una quita menor yo la aceptaría», señaló, explicando que los fondos a los que se califica de «buitres» surgieron en parte como respuesta al «desamparo que tuvieron los ahorristas durante mucho tiempo, que hizo caer el valor de mercado de los títulos» y forzó a muchos a vender.
Agencia AFP


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