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El deporte habitualmente absorbe con inmediatez, como pocas otras actividades, los golpes que reciben los pueblos. La muerte repentina del ex presidente de la Nación, Nestor Kirchner, también tomó a contrapierna al fútbol de nuestro país.

En primera instancia, apenas pasado el mediodía, antes que se declare el duelo nacional, comenzó a estudiarse la posibilidad de postergar sólo los partidos que se iban a disputar el viernes (en Bahía Blanca, Olimpo con Huracán y Estudiantes ante Lanús) para el lunes 1. Un poco más tarde, desde la ciudad de Zurich, Julio Humberto Grondona mostró la disposición del caso y comunicó que, de ser necesario, se postergaba toda la jornada 13 del Apertura.

Con la ausencia de don Julio, la casa matriz del fútbol, a cargo del secretario ejecutivo José Luis Meiszner, convocó a los presidentes de los clubes. De a poco fueron llegando a la calle Viamonte a la hora indicada (seis de la tarde). Previo diálogo telefónico a Suiza se determinó que toda la jornada futbolística del fin de semana se postergaba siete días, abarcando la medida todas las categorías de nuestro fútbol.

Aprovechando las comodidades del calendario, el aplazo lo sufrirá todo el torneo, es decir, la decimotercera fecha se disputará el primer fin de semana de noviembre (5, 6 y 7) y así sucesivamente para que la finalización del Apertura recién sea el domingo 19 de diciembre y no el 12 como originariamente estaba pautado. También significa el corrimiento de siete días del superclásico entre River y Boca, que se iba a disputar en el Monumental el domingo 7 de noviembre (ver aparte).

Todavía no quedó establecido pero probablemente sufran modificaciones los días que se disputen los encuentros de Independiente y Newells (juegan con San Lorenzo y Godoy Cruz, respectivamente) debido a que ambos deben jugar y viajar por los compromisos que tienen de la Copa Sudamericana.

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