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CANJE PIERDE LO MEJOR: EL POSTRE
El Fondo del Bicentenario agregó lo que faltaba. En su génesis, el plan era proteger a las reservas del BCRA de lo que ya se consideraba inevitable, es decir, del zarpazo oficial. Ya YPF, la obra pública y el rescate a las automotrices habían sido en los años previos, un intento. Mario Blejer estuvo detrás de la idea de crear un fondo que bloquee ese uso de las reservas. Sólo se permitía garantizar el pago de la deuda. Pero salió condimentada tras la presentación en Olivos. Obama y su plan para «sanear» a Wall Street dieron el golpe de gracia. Ahora a lo sumo la Argentina podrá emitir al 11% en dólares y difícilmente sean más de u$s 1.000 millones.
Incluso hay más elementos por digerir. ¿Saldrá también condimentada de Olivos la oferta final que se les haga a los bonistas? Se descuenta ya que borrarán de la propuesta los pagos que ya se hicieron (intereses y cupón PBI) desde 2005 hasta ahora. El valor de la oferta pasaría a ser de 50 dólares a casi u$s 40. La adhesión no sería la misma, obvio. Igual, los grandes beneficiados de la operación como el fondo Gramercy de la mano con el Barclays, aceptarán el convite. Pero la filosofía imperante en la Casa de Gobierno es castigar a los acreedores, más que lograr una alta aceptación en la operación.
La versión argentina de la embestida de Obama a los bancos podría venir del BCRA. Uno de los influyentes del directorio, Sergio Chodos, es partidario de flexibilizar límites sobre el financiamiento de bancos al sector público. Apuntar a la liquidez que tienen las entidades del sistema financiero y que no está plasmada en créditos al sector privado. El funcionario, virtual vicesuperintendente de Entidades Financieras en reemplazo del redradista Zenón Biagosh, es uno de los partidarios de impulsar el financiamiento de bancos a la obra pública con los ya clásicos fideicomisos. Ayer se completaron los movimientos en el Banco Central. Gabriela Ciganotto, una histórica del kirchnerismo que aterrizó en el BCRA tras una escala previa en la presidencia del Banco Nación, será la N° 2 del «nuevo BCRA. Otro gesto a los mercados. Ayer en reunión de directorio se dispusieron los alejamientos de Pedro Rabassa, Norberto Domínguez, Adrián Figueroa, José Di Pólito entre otros en la primera fumigación contra el redradismo en la entidad. Llega al BCRA Eduardo Prina, ex secretario legal de Miguel Peirano en el Ministerio de Economía. Será el auditor general. Jorge Carrera uno de los «fieles» en el BCRA, concentrará las áreas de Estudios Económicos y de Economía y Finanzas.
De corto plazo en el Ministerio de Economía están pendientes de lo que decida la SEC (el organismo que supervisa mercados en Estados Unidos) en los próximos días. En realidad no hay demasiado por preocuparse: la SEC nunca traba una operación, sólo pide que todo esté claramente especificado en el prospecto que se entregue a los inversores. Pero una prueba la puede dar el Banco Macro, que para su lanzamiento en Wall Street tuvo que responder seis veces a requerimientos de la SEC. La Argentina va por el primero. Ayer el «nuevo BCRA» salió a dar señales con intervención en la plaza de bonos comprando Boden. Hubo pocas operaciones pero bastaron para evitar caídas en las cotizaciones. Para que inversores crean en esta nueva etapa, y no terminen afectando más al canje, dependerá de los primeros pasos que dé Miguel Pesce en la entidad.


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