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Caos en empresas estatales, otra causa del derrumbe venezolano
• SE ESTIMA QUE 1.475 COMPAÑÍAS PASARON A CONTROL DEL GOBIERNO.
• LA MAYORÍA PRODUCE A UN TERCIO DE SU CAPACIDAD.
De visita al municipio del Libertador, en el Gran Caracas, Hugo Chávez ordenó sorpresivamente expropiar varias construcciones que estaban en manos privadas.
"No tenemos precisión en cifras debido a que el Banco Central de Venezuela hace ya un año que no las otorga. Es por ello que hablar de cifras desde la rigurosidad técnica no va a ser posible", se exculpa Francisco Martínez, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecamaras) al ser consultado por Ámbito Financiero sobre el número de firmas que pasaron a formar parte de la administración pública. "De todas maneras, a nivel industrial se tiene calculado que en este período el Gobierno entre los últimos diez o doce años expropió unas 1.475 industrias. Se han expropiado, confiscado, o están en proceso legal con el Gobierno y la mayoría están en total paralización y las pocas que están operando están por debajo del 40% de su capacidad productiva instalada", alegó en una conversación telefónica.
Este mecanismo sistemático condujo al país a ser blanco de 38 demandas de arbitraje de inversión en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi) por parte de inversionistas en su mayoría extranjeros, de las cuales 20 continúan abiertas y cuyas condenas podrían oscilar entre 6.500 y 20.000 millones de dólares. Un panorama que coloca a Venezuela primera en una lista de 159 naciones por el número de procesos abiertos en su contra. Sólo por los casos cerrados a la fecha el Estado le debe u$s 847 millones a ExxonMobil, u$s 740 millones a la empresa minera canadiense Gold Reserve y u$s 455 millones a Owens Illinois, entre otros, y todavía falta determinar el monto por el caso de Conoco-Phillips por la nacionalización de sus activos en la Faja del Orinoco, en el año 2007, de acuerdo con lo publicado en un artículo del diario El Universal de Caracas.
Sólo entre 2007 y 2009, el chavismo destinó más fondos para pagar expropiaciones y nacionalizaciones que para la producción de Pdvsa -unos u$s 23.377 millones contra u$s 21.931 millones-, además un monto superior a los que la petrolera colocó para la inversión pública entre 2001 y 2009.
Un gasto que todavía no se tradujo en frutos. De acuerdo con un documento del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, la producción de crudo del país se redujo más de 350.000 barriles diarios desde 2008, y más de 800.000 desde su nivel máximo en 1998. Ello con una plantilla de empleados que supera los 140.000, casi el triple que en 1999.
No obstante, el caso de las empresas de materiales básicos es aún peor. Otrora Venezuela encabezaba la producción de acero y aluminio, pero después de la estatización de la industria en 2008 -hasta entonces, un gran porcentaje en manos del grupo argentino Techint-, se ha registrado un enorme descenso en el rendimiento, conflictos con el sindicato y el abandono de gran parte de las 2.800 hectáreas que la integran. Hasta septiembre último, la estatal registraba una producción acumulada de 881.000 toneladas de acero líquido, un 67% menos de la meta anual, y trabajaba al 17% de su capacidad instalada, cuando en 2007 el promedio de producción mensual ascendía a las 358 mil toneladas.
"En Venezuela todos los sectores están afectados por los mismos problemas y por el cerco legal que sumergió al empresariado en un proceso de criminalización progresiva. La actividad empresarial ha caído con respecto a 2014 entre un 70% y un 80%, y ya en 2014 veníamos en descenso", afirmó Martínez. "La única manera de eliminar la actual situación es con producción nacional. Producción de bienes y servicios hecho en Venezuela por venezolanos. El modelo está completamente agotado", remarcó.
Además de las industrias pesadas, en el sector de los alimentos se repite la escena. A la fecha el país importa el 70% de lo que come, sumado a una crisis de escasez y desabastecimiento que lleva a los venezolanos a salir a la cacería de los suministros de primera necesidad a supermercados y almacenes.
"¿A los venezolanos les suena la marca Venezuela Socialista, que supuestamente iba a producir harina precocida de maíz? ¿Ha llegado a PDVAL (Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos) esa marca? ¿Han visto que esas fábricas que están ubicadas en varios estados del país estén produciendo? Lo que sí se ve es la marca de la empresa privada. ¿Qué pasó con Fama de América? ¿Cuál es la situación del café, es venezolano o importado? Ahora es importado, a pesar de que en el pasado fuimos el segundo productor de café del mundo. La conclusión es simple, detrás de todos los productos desaparecidos en el país está el Gobierno, porque ninguna de las empresas del Gobierno produce", denunció antes de las elecciones legislativas el opositor gobernador de Miranda y excandidato presidencial, Henrique Capriles.
En las Estadísticas del Observatorio de la Propiedad Privada se indica que las autoridades tomaron por lo menos cien firmas del sector. "El Gobierno Central ha tratado de aumentar la producción mediante la centralización de las actividades agroindustriales: expropió casi 4 millones de hectáreas de tierras con vocación agrícola y un 24% de las más de 1.000 empresas expropiadas pertenecen al sector agroindustrial", explicó Anabella Abadi, economista del ODH Grupo Consultor y coautora de la investigación "Gestión en Rojo" que pone bajo la lupa a 16 exempresas privadas ahora estatales. Además, "alcanza a controlar el 51% de la capacidad de almacenamiento de cereales que se producen en el país y asumió el monopolio de insumos para fabricar agroquímicos", indicó Abadi a este diario. No es casualidad entonces que la inversión extranjera haya caído un 88%, de 2.900 a 330 millones de dólares entre los años 2013 y 2014 y que Venezuela figure entre los diez menos convenientes para hacer negocios. Una aventura demasiado cara.


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