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Caos por paro de subtes. Habrá servicio hoy pero sigue protesta
Los huelguistas ocuparon las vías, ayer durante la jornada de paro de subterráneos, para evitar la salida de formaciones de emergencia. El tránsito colapsó en la Ciudad de Buenos Aires, y los pasajeros debieron soportar largas esperas y demoras para llegar a destino.
La puja de un sector de los trabajadores del transporte subterráneo por constituir un gremio aparte de la UTA, que responde a Hugo Moyano, parece desproporcionada a las molestias que ocasionó la protesta a conductores y pasajeros y que el Gobierno -que viene rechazando esa personería gremial- relaciona con la intención de sectores de la oposición de provocar un golpe institucional (ver nota aparte).
El Gobierno apuró ayer, y logró, poner freno a los piquetes anunciados para hoy en reclamo de planes sociales, anticipando la discusión con esos sectores de la ultraizquierda, pero de todos modos habría una marcha.
La paralización de las seis líneas de subterráneo y el Premetro fue total y para lograrlo los activistas que se oponen a la UTA en un momento se apostaron sobre las vías para impedir que se ponga en marcha un cronograma de emergencia. El millón de pasajeros diarios que reporta el trasporte se vio obligado a recurrir a los autos particulares, taxis y colectivos, lo que provocó el colapso del tránsito en las horas clave de circulación, cuando habitualmente ya presenta dificultades el transporte público en la Ciudad.
Más autos
La Dirección Nacional de Vialidad estimó que ayer ingresaron a la Capital Federal cerca de 250 mil autos más que los que circulan en jornadas normales, soportando demoras que generaron las protestas de los usuarios de transporte público y de los conductores.
Metrovías intentó mover los trenes, al haber sido intimada a brindar el servicio a pesar de la huelga, pero no lo logró y denunció a la Justicia que los trabajadores le impidieron la actividad, bloqueando el paso desde los andenes y las vías, encendiendo fuego, arrojando matafuegos y tomando los vagones. Uno de los principales dirigentes de la protesta, Néstor Segovia, sostuvo que unos 3.000 empleados acataron el paro. Hubo disturbios en las estaciones de Plaza Miserere, Primera Junta, Federico Lacroze y Carlos Pellegrini y daños a las formaciones, de los cuales los delegados acusaron a «infiltrados» de la UTA, que «buscan deslegitimar la protesta».
«Nosotros queremos mover los trenes para cumplir con lo que se nos intimó pero es imposible hacerlo porque hay gente en las vías y no vamos a poner en riesgo la vida de nadie», explicaron desde Metrovías.
Por la tarde, el juez federal Julián Ercolini ordenó medidas de prueba -fotos y videos- para individualizar a los autores de incidentes y daños y libró un oficio al Ministerio de Justicia y Seguridad para que disponga que la Policía Federal «profundice las tareas de prevención para evitar un agravamiento de la situación de acuerdo al Código Procesal Penal». La denuncia presentada el lunes por Metrovias por supuesta coacción quedó a cargo del juez federal Ariel Lijo, pero ayer todas las causas referidas al paro de subtes se unificaron en el juzgado federal de Daniel Rafecas, quien al estar con licencia es reemplazado por Ercolini.
Acusación
Lijo había enviado un oficio al Ministerio de Justicia y Seguridad solicitando «medidas indispensables» para garantizar el servicio de subterráneos y prevenir hechos «delictivos» y citó al ministro de Trabajo Carlos Tomada.
Metrovías acusó a los trabajadores por presunta violación del artículo 194 del Código Penal, que pena al que provoque la «interrupción o impida el normal funcionamiento de un servicio público o un medio de transporte».
El piquetero Raúl Castells terminó acompañando el reclamo sindical. Por la mañana y durante dos horas se apostó en la estaciones de trenes de Constitución para «que haya otra política y otro Gobierno», porque «esto ya es imbancable», mientras sus activistas impedían el control de la boletería y los pasajeros viajaban sin pagar. Castells explicó que estaba allí porque se había «despedido a un grupo de trabajadores ferroviarios».
Para hoy se anuncia otra jornada complicada a pesar de que algunos grupos levantaron los piquetes programados (ver nota aparte).


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