19 de noviembre 2013 - 00:00

Capitanich al Gabinete, Axel en Economía, Fábrega BCRA

Juan Ignacio Forlon, Hernán  Lorenzino
Juan Ignacio Forlon, Hernán Lorenzino
Cristina de Kirchner reasumió ayer las funciones de Presidente con un enérgico cambio en la cúpula del Gobierno. Designó a Jorge Capitanich, hasta ahora gobernador del Chaco, como nuevo jefe de gabinete en reemplazo de Juan Manuel Abal Medina y a Alex Kicillof en Economía en lugar de Hernán Lorenzino. A esas dos designaciones que implican un cambio en ideas y en métodos de Gobierno, se agrega la salida de Mercedes Marcó del Pont del Banco Central. La reemplazará Carlos Fábrega, hasta ahora en el Banco Nación, adonde va el actual titular de Nación Seguros, Juan Ignacio Forlon. Un quinto cambio, más esperado, es el de Norberto Yauhar, quien deja el Ministerio de Agricultura que será ocupado por el actual titular del INTA, Carlos Casamiquela. Lorenzino será designado responsable de una unidad especial dependiente de Economía para la reestructuración de la deuda para lo cual se lo designará como embajador ante la Unión Europea, representación que tiene sede en Bruselas.

Las designaciones implican giros importantes para la gestión que le espera a la Presidente en los próximos dos años hasta el final del mandato en 2015. Capitanich tiene un perfil de administrador eficiente; lo demostró en la jefatura de gabinete bajo la presidencia de Eduardo Duhalde, cuando fue uno de los creadores del índice CER y negoció un acuerdo fiscal entre Nación y las provincias que debe haber sido el mejor que se acordase desde 1983. Ha sido un estrecho colaborador de la actual Presidente cuando compartían bancas en el Senado y desde que fue elegido gobernador del Chaco ha seguido asesorando el Ejecutivo en decisiones claves. Ese rol se ha mantenido en la discreción de las relaciones que tiene con Cristina de Kirchner.

A ese perfil, que desplegó como gobernador del Chaco, agrega su papel como dirigente del PJ nacional. Ha sido responsable de convocatorias y de la redacción de documentos políticos y como ganador de las elecciones del 27 de octubre potenció el papel como cabeza de la liga de gobernadores, que es la verdadera mesa de conducción del PJ. Como hombre fuerte de ese grupo ya protagonizó una reunión de gobernadores en San Juan y tiene prevista otra a fines de este mes con la participación de Daniel Scioli.

Ascenso


Este rol es clave en la decisión presidencial de ayer, ya que la única estrategia que había salido de Olivos durante la convalescencia de Cristina de Kirchner era buscar alguna manera de disolver en el escenario poselectoral la instalación de que la dialéctica central en el peronismo es la puja Scioli-Sergio Massa. A eso obedece que desde el Gobierno surgieran en el último mes fabricaciones que señalaban a Capitanich o a Sergio Uribarri como eventuales jefe de gabinete. Era una manera de poner en carrera a otros eventuales presidenciables. Con el ascenso de Capitanich se confirma la existencia de esta estrategia que el Gobierno seguramente no admitirá porque se la hundió en el sigilo de la recuperación de la Presidente.

Capitanich es gobernador y conoce las necesidades de los distritos y cuenta con el respeto de sus pares a cargo de los ejecutivos provinciales. Tiene en la cabeza el mapa de la administración, es un estudioso de los temas de gestión y ha mostrado capacidad dialéctica en debates con políticos y empresarios, en algunos casos en el extranjero, cuando debió sostener la posición del país frente a los acreedores. Es un hombre de larga experiencia en electos gubernamentales, a los que accedió en los años '90 en la secretaría de Desarrollo Social que tenía a su cargo Ramón Ortega y allí forjó amistad con dirigentes de todos los partidos, entre ellos Horacio Rodríguez Larreta, quien trabajó en aquellos años en esa cartera. Es un personaje atractivo para el mundo empresario, de cuyas reuniones suele participar y ejerce sobre ellos un interés que no es habitual entre funcionarios del kirchnerismo.

Ataques

El papel que ha desempeñado, a veces en las sombras, con la actual administración hizo que apareciera también como uno de los hombres fuertes en la promoción del nuevo sistema de medios que tiene como eje la ley de audiovisuales. Por esa razón ha actuado en el directorio del AFSCA y eso le ha valido el hostigamiento del monopolio con ataques hasta sobre su vida personal. Fue jefe de gabinete cuando se aprobo la llamada ley cultural que protegía la propiedad de medios de inversiones extranjeras y también de la modificación de la ley de quiebras para eliminar el instituto del "cram down" que impedía que acreedores avanzasen sobre sociedades en crisis. Ese desempeño no lo libró de posteriores críticas del monopolio que no le impidieron superar las rispideces de su anterior jefatura de gabinete, cuando debió enfrentar el proceso de pesificación de la economía o tener éxito como candidato en dos elecciones a gobernador.

En lo económico, el ascenso de Kicillof le da un relieve al cargo que no ha tenido con Lorenzino. Hasta anoche era una duda qué Ministerio de Economía recibirá. En las últimas horas viajó a Brasilia con Héctor Timerman para destrabar asuntos de comercio exterior con ministros de Dilma Rousseff relacionados con el proyecto de acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Su propia presencia, aunque fuera en un ministerio más recortado, implica una elección sobre el papel que juega Guillermo Moreno, con quien Kicillof se ha enfrentado aunque nunca hasta romper del todo. A Moreno, la decisión de anoche le saca su principal adversaria, Marcó del Pont. Este cuadro adelanta nuevos equilibros porque si se les buscase identificaciones de ideas, Capitanich se parece más a un ortodoxo y Kicillof a un heterodoxo. Un dato clave es que los dos tienen un entendimiento profundo ya que se conocen desde hace muchos años. Capitanich convocó a Kicillof recién graduado en la década de los años '90 para trabajar junto a él como consultor en la provincia de Formosa, adonde el ahora ministro de Economía asesoró temas de deuda pública y también en el armado de programas sociales.

El Gobierno aclaró que la designación de Fábregas es en comisión hasta que el Congreso dé el acuerdo correspondiente. También el Senado deberá dar el acuerdo para el pliego de embajador de Lorenzino.

Los anuncios se esperaron durante toda la tarde ya que se había adelantado que el vocero Alfredo Scoccimarro daría las novedades en Casa de Gobierno al final de la jornada. Se sabía también que Yauhar había estado a las 15 de ayer con Carlos Zannini quien le había pedido la renuncia.

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