6 de diciembre 2013 - 00:00

Capitanich, fin de tregua

Jorge Capitanich tropezó en estas horas con la primera andanada de reproches. Parte del peronismo bonaerense lo enfocó como chivo expiatorio porque se convirtió en el transmisor de una orden incómoda para sectores K de la provincia: la decisión, directa de Cristina de Kirchner, para resolver las jefaturas de la Legislatura bonaerense.

No fue, tanto, el mensaje -porque en todo caso, Capitanich se limitó a transmitirlo-, sino la forma. El jefe de Gabinete aprovechó la presencia de Daniel Scioli en la Casa Rosada, el miércoles, como parte de una reunión de gestión, para luego sumarlo a otra cita, no convenida de antemano, en la que el gobernador se encontró con el vice Gabriel Mariotto; el presidente de la Cámara baja bonaerense, Horacio González; el dirigente de La Cámpora José Ottavis y el secretario de Seguridad y senador 47, Sergio Berni, entre otros.

Allí, sin aviso previo, Capitanich fue el vocero del deseo -con aroma a orden- de Cristina para que las autoridades legislativas de la Legislatura bonaerense, en la que Scioli pretendía tener algún nivel de protagonismo, no sólo serían una decisión presidencial, sino que responderían directamente a la Casa Rosada. Como ocurrió en 2011, un tema que en su momento molestó a Scioli, la línea de sucesión bonaerense queda otra vez bajo el control absoluto de dirigentes K: Mariotto y Berni.

En su momento, ese rol lo encarnó Carlos Zannini y ahora, como CEO político, le tocó hacerlo a Capitanich cuando Scioli esperaba, al menos, que forme parte de un diálogo directo entre él y la Presidente. No ocurrió: la información se tercerizó y, aunque se manejaba esa posibilidad, finalmente se produjo sobre la hora y en un contexto que, en La Plata, consideran que fue inoportuno respecto de Scioli.

La intervención de Capitanich en esa cuestión se emparda con otras intervenciones del jefe de Gabinete, en particular respecto del caso cordobés -el martes recibirá a José Manuel de la Sota- en lo que se entendió que luego de una postura dialoguista y aperturista, reaccionó en el sentido clásico y convencional del kirchnerismo.

Dejá tu comentario