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Castigar o no a Scioli, un dilema que divide al PRO
Mauricio Macri, Marcos Peña y María Eugenia Vidal
En persona, Macri exploró anteayer, en La Plata, la hipótesis más política: involucrar a Scioli con el desplazamiento del juez Claudio Bonadío de la causa Hotesur -lo retrucó el sciolismo encabezado por Karina Rabolini, la vocera más eficaz de Scioli- y martillar, sutilmente, en que a pesar de tener otras formas, el gobernador replica los mecanismos K. "Pero lo hace con una sonrisa", deslizó, sin ironías, Macri.
Tesis anticrítica
Así y todo, aunque apuntó sobre Scioli, el porteño -al igual que María Eugenia Vidal, su candidata en PBA- evitó apuntar explícitamente sobre la gestión sciolista. El padre de esa criatura es Jaime Durán Barba: el consultor ecuatoriano, gurú del PRO, que argumenta que si el 65% de los bonaerenses creen que Scioli es un buen gobernador, es un sinsentido decir lo contrario. Marcos Peña, intérprete de Durán Barba, avala esa tesis con matices.
Macri sostiene que no se puede pasar por alto el tema provincial. Por ahora, sólo Fernando Niembro, primero en la lista de diputados de Cambiemos, metió la gestión provincial en la campaña. Vidal, que cumple a rajatabla el libreto de Durán Barba, no escarba en las falencias sciolistas. Al ecuatoriano le reprochan que el manual de campaña que él escribió dedica un capítulo a detectar las debilidades del adversario.
En verdad, suena a interrogante inocente, incluso tonto. ¿Por qué el PRO no saldría a castigar la gestión bonaerense que por 8 años estuvo a cargo de su principal competidor en la carrera presidencial? Es lo que plantea Macri y tiene a referentes como Federico Pinedo o Patricia Bullrich como impulsores. Ayer, a ese eje se sumó Eduardo Amadeo, sexto en la boleta de Cambiemos, que ametralló en varios frentes: "En la provincia naranja gana la droga", dijo casi con discurso massista y planteo que "las madres piden a gritos que alguien las atienda". Y redondeó: "Veo hambre, la desaparición de la escuela pública; rutas intransitables; miedo por la inseguridad. Y me pregunto ¿dónde está el peronismo? ¿Dónde la victoria? ¿Pueden tapar la realidad con carteles naranja?".
Amadeo no jugó esa carta solo y sin consultas previas. El macrismo tiene centralizado y sistematizado el discurso de campaña y lo del exfuncionario no es un antojo de ocasión. El fraseo de Macri sobre Hotesur, el repiqueteo de Niembro y la parrafada de Amadeo prenuncian un giro en ese rubro que puede, incluso, aparecer antes de las primarias del 9 de agosto.
Ensayo
"No lo criticamos y sigue creciendo en imagen. ¿Porqué no probamos con cuestionar su gestión? Eso, además, lo pone nervioso", proponen en el PRO aunque, todavía, la táctica está bajo análisis y tendrá, seguro, alguna revisión.
Por lo pronto, cerca de Macri anticipan que luego del giro discursivo, orientado a sumar voluntades en sectores que rescatan ciertas medidas del Gobierno, habrá otras novedades. En el Gobierno porteño advierten que luego de las PASO el entrevero electoral sumará tensiones y que Macri jugará más fuerte. "Va a decir más cosas", avisan desde el entorno del candidato del PRO donde entienden, además, que el peronismo K está inquieto por el protagonismo de Macri y por eso le apuntan en varios frentes.
Puede, así y todo, leerse como una reacción. Macri y Scioli tuvieron en los últimos meses contactos sigilosos y fueron socios en la emboscada de sacar a Sergio Massa de la cancha. Evitaron, hasta acá, las críticas duras y personales al estilo Elisa Carrió. En el PRO entienden que el libreto agresivo no da resultado, por eso no encuentran, todavía, el tono para pegarle a Scioli por su larga temporada como gobernador algo que hacen, en cambio, y con dureza, Felipe Solá, Margarita Stolbizer -y sus candidatos Jaime Linares y Jorge Ceballos- y el variado menú de la izquierda: del Frente Popular al FIT, pasando por el MST y el Nuevo MAS.

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