10 de septiembre 2014 - 00:00

Cataluña busca con ansiedad un precedente clave

Barcelona - Los independentistas catalanes miran con envidia a Escocia, mientras preparan para mañana una demostración de fuerza para encarar la recta final de su pulso secesionista con Madrid que esperan culminar con una consulta de autodeterminación en noviembre.

El sondeo del domingo en Escocia que da por primera vez una ligera ventaja al "Sí llega en una semana clave para el proceso catalán en la que se espera una masiva manifestación en Barcelona para impulsar la consulta independentista vetada por Madrid.

A diferencia de Londres, el Gobierno español de Mariano Rajoy califica de anticonstitucional esta votación que reclama desde hace dos años un sector importante de la sociedad catalana y que el presidente regional Artur Mas quiere convocar en las próximas semanas.

"Escocia nos da envidia y nos genera más rabia", aseveró Josep Maria Güell, arquitecto de 32 años en las puertas de la sede de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), la principal asociación independentista. "Su caso demuestra que con diálogo y voluntad política de Madrid, podríamos resolver esto democráticamente", añadió.

"En Escocia ya ganaron porque podrán votar. Y para nosotros es positivo porque demuestra la diferencia de talantes entre el Gobierno de Reino Unido y el de España", afirmó Carme Forcadell, presidenta de la ANC.

Justo una semana antes del referendo escocés, esta asociación prepara una gran movilización para el 11 de septiembre, el día de Cataluña conocido como la Diada, marcada en los últimos años por las reivindicaciones independentistas. Los nacionalistas recuerdan esta fecha por la derrota de Barcelona en 1714 ante las tropas franco-españolas de Felipe V en la Guerra de Sucesión española, que marcó para muchos la pérdida de autonomía de Cataluña.

"Todo el mundo que crea que Cataluña es una nación y debe decidir, que venga porque allí convocaremos la consulta", proclamó Forcadell.

La determinación se palpa entre los inscritos, casi medio millón, más que en 2013.

"Nunca habíamos estado tan cerca de ser libres. Es ahora o nunca", se entusiasmaba Pepita Puig, de 61 años, delante de la ANC.

"España no respeta nuestra cultura, nuestra lengua, nuestro esfuerzo económico. La única solución es la independencia", decía Enric Solà, un ingeniero de 35 años.

Cien kilómetros al sur, en Tarragona, la asociación antiindependentista Sociedad Civil Catalana pedirá "recuperar la sensatez" y abortar el proceso de autodeterminación que, en su opinión, no puede compararse con Escocia. "Son realidades diferentes. Cataluña es una región, no una nación como Escocia", afirma su vicepresidenta, Susana Beltrán.

Orgullosos de su identidad y resentidos por un sentimiento de maltrato por parte de Madrid, intensificado con la crisis económica, muchos abrazaron la causa independentista en esta región de 7,5 millones de habitantes que representa un 20% de la riqueza española.

Desde hace dos años, Artur Mas, de la coalición nacionalista CiU, desarrolla este proceso de autodeterminación con el apoyo de los independentistas de ERC, la segunda fuerza de la región.

Pero en una reunión en Madrid en julio, la primera en un año, Rajoy le dejó clara su opinión: la votación "ni se puede, ni se va a celebrar".

Sin acuerdo, la intención de Mas es realizar una consulta no oficial bajo el amparo de una ley regional. Pero la viabilidad de esta opción es limitada porque previsiblemente toparía con un recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional.

Agencia AFP

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