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Cayó su fortaleza, pero Gadafi, trastornado, dijo que no se rinde
La toma del cuartel general de Muamar el Gadafi en Trípoli por parte de los rebeldes del Consejo Nacional de Transición fue cruenta. Los combatientes tomaron prisioneros y destruyeron las estatuas que eran símbolo del régimen, como la que recordaba el derribo de un avión estadounidense en 1986 .
Al anochecer se ignoraba el paradero del rais y de su entorno. Horas antes, uno de sus hijos, Seif al Islam, había asegurado que su padre seguía en Trípoli. Sin embargo, Gadafi apareció anoche en una declaración radial y televisiva para decir que la retirada del bunker fue una «jugada táctica». Ante la radio Al Oruba y Al-Rai Tv, el líder libio volvió a mostrar su extravagancia psíquica y juró «martirio o victoria».
El régimen maneja todavía algunos resortes y anoche lanzó misiles Scud contra la ciudad de Misrata, sin que se informaran daños o víctimas.
«¡Se terminó! ¡Gadafi está acabado!», gritó temprano un rebelde en medio del complejo Bab al Aziziya en el que residía Gadafi. Primero, al recibir refuerzos que provenían de Misrata, los insurrectos tiraron abajo murallas que rodeaban la fortaleza y, a lo largo de varios centenares de metros, fueron tomando edificios. En algunos de ellos se registraron combates. También se apropiaron de municiones, ametralladores y pistolas.
Emjad, uno de los francotiradores que participó del asalto, informó: «Logré matar a cinco, podía verlos, estaban a unos 500 metros, fue una lucha casi cuerpo a cuerpo».
Imágenes de Al Yazira mostraron a jóvenes montados sobre una escultura que representa un puño aplastando a un avión (símbolo de los ataques aéreos estadounidenses contra este recinto en 1986), a la vez que eran destruidos otros íconos e imágenes de Gadafi. Varios cuerpos estaban esparcidos por el complejo del líder libio, aparentemente de soldados leales al régimen.
Al mismo tiempo, los rebeldes afirmaron haber tomado el puerto petrolero de Ras Lanuf en la ruta que conduce a Sirte, ciudad natal de Gadafi que era acechada por los insurrectos al cierre de esta edición.
«Estamos convencidos de que Gadafi se fue de Trípoli», declaró por su parte Fathi Terbel, miembro del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de la rebelión. Por su parte, el comandante militar de los rebeldes en Trípoli, Abdelhakim Belhaj, afirmó; «Hemos ganado la batalla militar. Huyeron como ratas».
Libia nueva
Por su parte, el número dos de la rebelión, Mahmud Yibril, dijo desde Doha que «la transición comienza de inmediato». «Construimos ahora una Libia nueva, con todos los ciudadanos como hermanos para una nación unida, civil y democrática», añadió Yibril, alto asesor económico de Gadafi hasta meses recientes. El dirigente informó además que habría 400 muertos en Trípoli desde el sábado, lo que desmiente informaciones previas que hablaban de más de 12 veces esa cifra.
El CNT fue oficialmente creado el 27 de febrero en Bengasi (este), en los días posteriores al inicio de la rebelión popular contra el régimen de Gadafi. La «declaración constitucional», última hoja de ruta elaborada por los rebeldes en previsión de Gadafi, anuncia desde «la liberación» la transferencia del CNT de Bengasi a Trípoli, y luego el nombramiento, en un plazo máximo de treinta días, de una oficina ejecutiva temporal o gobierno interino, encargado de manejar los asuntos del país.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a la «reconciliación» en Libia en una conversación telefónica con el líder del CNT y ministro de Justicia de Gadafi hasta febrero, Mustafá Abdeljalil, informó un vocero.
Hugo Chávez sigue siendo uno de los pocos jefes de Estado que sigue respaldando al dictador depuesto (ver pág. 18). El presidente francés Nicolas Sarkozy, tras hablar por teléfono con Barack Obama, dijo que la coalición internacional proseguiría su «esfuerzo militar» hasta que «Gadafi y su clan» depongan las armas.
El vocero del Ministerio de Defensa norteamericano, el coronel Dave Lapan, fue cauteloso. Aunque reconoció que la insurrección domina «gran parte de Libia», alertó que la situación «es todavía muy fluida» y que, «sobre todo Trípoli, sigue siendo un lugar peligroso».
Lapan agregó que el Pentágono está monitoreando los depósitos libios de armas químicas, en especial para ayudar a prevenir que sean utilizadas contra los rebeldes. «Las fuerzas del régimen -estimó Lapan- usarán cualquier medio a su disposición para lastimar a sus oponentes y a la población civil», juzgó.
Agencias AFP, ANSA, EFE, DPA y Reuters,
y Ámbito Financiero


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