26 de junio 2013 - 00:00

Cede Dilma ante el rechazo a una reforma constitucional

Dilma Rousseff escuchó ayer de boca del titular del Supremo Tribunal Federal, Joaquim Barbosa, el rechazo del cuerpo a su idea de convocar a un referendo y a una reforma constitucional. El magistrado es cada vez más mencionado como un posible candidato presidencial en octubre del año próximo.
Dilma Rousseff escuchó ayer de boca del titular del Supremo Tribunal Federal, Joaquim Barbosa, el rechazo del cuerpo a su idea de convocar a un referendo y a una reforma constitucional. El magistrado es cada vez más mencionado como un posible candidato presidencial en octubre del año próximo.
Brasilia - La posibilidad de realizar una reforma política a través de una Asamblea Constituyente, una propuesta que la presidenta Dilma Rousseff había enmarcado dentro de un "pacto nacional" para atender los reclamos "en las calles", se desvanecía ayer ante el rechazo de importantes sectores de poder, por lo que el Gobierno estudiaba cómo reflotar la iniciativa.

Tras una vertiginosa sucesión de afirmaciones y desmentidos, Rousseff ratificó que la "relevancia" de la reforma política que se propone realizar se haga mediante un plebiscito, pero, golpeada, dejó en suspenso si llevará adelante su propuesta de instalar una Asamblea Constituyente. Esta versión fue ratificada anoche por el ministro de Educación, Aloizio Mercadante, que aclaró que habrá un referendo, pero no dentro del formato de reforma constitucional.

A través de un comunicado oficial "aclaratorio", Rousseff informó que recibió una propuesta alternativa a su idea inicial de manos del presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Marcos Vinicius Coelho; y del presidente del Movimiento de Combate a la Corrupción Electoral, Márlon Reis, la cual cataloga como una "contribución".

Sin embargo, y a diferencia de lo afirmado por Coelho poco antes de salir de la reunión, Rousseff aseguró que su Gobierno "aún no tomó ninguna decisión" respecto de si aceptará esa propuesta, que a diferencia de la que la mandataria presentó el lunes ante gobernadores y alcaldes de todo el país, descarta la instalación de una Constituyente.

En el comunicado, la Presidencia agrega que el Gobierno "continuará escuchando otras propuestas de reforma política que le sean presentadas", y señala que durante la reunión "reiteró la relevancia de una amplia consulta popular por medio de un plebiscito" para implementar la reforma.

La misiva no alude a la Constituyente como mecanismo para implementar la reforma política, pese a que fue el punto que originó las objeciones planteadas por la OAB, entre varios otros juristas y la Cámara baja en pleno, y a la sucesión de desmentidos posterior a la reunión.

"Sobre la Constituyente, le manifestamos a la presidenta el riesgo institucional, el peligro (que significaría) para nuestras instituciones si una Constituyente es convocada. Buscamos demostrar que es posible, necesario, urgente, más rápido y efectivo hacer una reforma política alterando la Ley de las Elecciones y la Ley de los Partidos Políticos, sin alterar la Constitución Federal", dijo Coelho. Por otra parte, desde algunos sectores se temía que el Gobierno aproveche la Asamblea para otros puntos que no sean referidos a esta reforma.  

La polémica propuesta recibió ayer, además, el rechazo de los diputados. Según afirmó el presidente de la Cámara baja, Henrique Eduardo Alves, los diputados se "rehúsan" a la idea de un proceso constituyente con la finalidad específica de votar la reforma política. "Esta institución no quiere una reforma política vía Constituyente específica", dijo Alves, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado del Gobierno. Igual se manifestó el vicepresidente Michel Temer: "Es inviable y lo digo hace años, una Constituyente no es específica, es romper el orden jurídico porque por más que sea específica, se abren muchos temas", afirmó el también miembro del PMDB.

Otro de los que se refirió al respecto fue el popular juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Joaquim Barbosa: "Hay una clamorosa necesidad de incluir al pueblo en todas las discusiones". "Un presidente está entre quienes pueden proponer una enmienda constitucional con las reformas que crea necesarias" y puede hacerlo incluso impulsando un plebiscito, aunque su convocatoria luego le corresponda al Congreso.

Barbosa ganó popularidad por su papel como juez instructor en el llamado "juicio del siglo", en el que a fines de 2012 fueron condenados 25 políticos y empresarios implicados en un sonado escándalo de corrupción que en 2005 hizo tambalear al Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Agencias DPA, EFE, AFP, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero