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Celebran 40 años del más célebre cruce de calles
Una foto simple que adquirió los significados más esotéricos. Desde el sábado, Abbey Road se convirtió en centro de peregrinación de fans.
La idea para esa imagen fue accidental. Ese álbum iba a llamarse «Everest», por la marca favorita de cigarrillos (eran otros tiempos) del ingeniero de sonido Geoff Emerik.
Sin embargo, la idea de tener que realizar una portada con fondo del Himalaya desalentó la iniciativa, y alguien propuso tomar una fotografía en un lugar más cercano.
Brian Southall, autor de una historia de los estudios de Abbey Road. dijo que lo decidieron en un segundo a partir de un dibujo de unos hombres cruzando una senda peatonal que había hecho Paul McCartney. «Salieron a la calle junto al ya fallecido fotógrafo Iain Macmillan, quien llegó hasta los Beatles a través de Yoko Ono. Sólo le tomó quince minutos. Macmillan se detuvo a unos pasos, y un policía detuvo el tráfico durante ese cuarto de hora. Nada más. Ellos cruzaron un par de veces mientras se tomaban las fotos.»
Pese a lo simple del procedimiento, la portada de Abbey Road fue analizada al detalle y se encontraron los significados más exóticos.
John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison cruzan de izquierda a derecha la calle. Todos de perfil. Se dijo entonces que Paul, quien había sufrido en 1967 un accidente automovilístico, estaba muerto. La noticia saltó a la radio y hubo una gran conmoción en pocas horas, pero lo más estrafalario es que el propio Paul llamó para desmentirlo.
En la imagen, Lennon tiene las manos en los bolsillos de su pantalón de traje blanco y McCartney sobresale un poco porque está descalzo, no va al mismo ritmo y tiene un cigarrillo en la mano derecha, pese a que todos los fans sabían que era zurdo. La observación llevó a muchos a pensar que la fotografía se realizó después de la muerte de McCartney, y que el personaje que aparece en ella es su doble.
También se dijo que la imagen era un homenaje de sus compañeros y que simbolizaría un cortejo fúnebre: Lennon, vestido de blanco, representaría a un sacerdote; Starr, de negro, asumiría el papel del amigo que viste de luto, y Harrison, en jeans, representaría al enterrador. Por detrás, se ve el escarabajo blanco que fue subastado más tarde y se encuentra expuesto en el museo de Volkswagen, en Wolfsburg, Alemania. Las letras de su patente LMW se interpretaron como «Linda McCartney widowed» (viuda) y el número 28 a la edad que tenía al morir.
Agencias Dpa y Afp


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