29 de junio 2012 - 16:33

Cerró frigorífico Carnes Pampeanas

Efecto Moreno I

El frigorífico Carnes Pampeanas anunció ayer el cierre definitivo de su planta ubicada en las afueras de Santa Rosa (La Pampa), despidió a sus trescientos empleados y acordó con ellos un plan de indemnizaciones que se cumplirá a lo largo de los próximos diez meses.

El final de Carnes Pampeanas -que era parte del grupo Cresud- es uno más, pero seguramente no el último de un sector que viene en picada desde hace al menos tres años por la doble consecuencia que representan la intervención del Gobierno en el comercio de carnes a través del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y también por la desaparición de cerca de 12 millones de cabeza de ganado que los dejó sin animales para faenar.

Carnes Pampeanas se suma al cierre de Swift, propiedad del megagrupo brasileño JBS, que cesó sus actividades en Venado Tuerto a principios de febrero último.

La realidad es que la planta de Santa Rosa ya no funcionaba desde hacía casi ocho meses, y los empleados seguían cobrando sólo por ir a su lugar de trabajo pese a que no tenían nada que hacer. El Gobierno provincial había ofrecido un crédito a tasa subsidiada por $ 20 millones para reactivarla, ofrecimiento que fue rechazado por la empresa sencillamente porque no era un tema financiero, sino la falta de animales para procesar lo que causaba la inactividad. Lo mismo sucede con otros cuatro frigoríficos ubicados en territorio pampeano.

En un comunicado, Carnes Pampeanas informó que la decisión se tomó tras un año y medio de negociaciones e intentos de buscar soluciones, y de aportes económicos que treparon a $ 61,1 millones.

En realidad, ese monto se destinó a pagar los salarios del personal para que fueran a tomar mate a la fábrica desde diciembre, ante la total falta de animales. Haber aceptado el crédito del Gobierno provincial no habría sido otra cosa que prolongar la agonía, y el final habría sido el mismo con una deuda adicional para la empresa de $ 20 millones.

El comunicado agrega que por la «situación de mercado adversa al sector durante 2011 la empresa faenó entre 2.700 y 3.800 cabezas mensuales, es decir, a un 50% de la capacidad operativa real de la planta y desde el 16 de diciembre de 2011 la empresa se encuentra sin actividad».

Y pese al crédito ofrecido por el Gobierno local, «el directorio de la empresa resolvió proceder con el cierre definitivo de su planta, abonando el 100% de las indemnizaciones a sus trabajadores».

Cabe recordar que la empresa había llegado a procesar 9.200 animales por mes en 2009, para descender a cero a fines del año pasado. La crisis del sector tiene básicamente su génesis en las restricciones a la exportación impuestas por Moreno, que desalentaron la producción.

Esto, unido a los excelentes precios de la soja, provocó que muchos productores ganaderos liquidaran sus stocks y sus campos de pastura se reconvirtieran en sojeros. Hoy es más fácil encontrar una vaca en Formosa que en la pampa húmeda.

El frigorífico cerrado ayer es el resultante de la desaparición de la denominada Cuota Hilton, los cortes de carne de exportación que dejaron de venderse al exterior por orden oficial. El negocio era atractivo y Cresud había adquirido Carnes Pampeanas asociado a dos grandes alimentarias de Estados Unidos: Cactus Group y Tyson Foods, que fueron abandonando la empresa a medida que se agravaba la situación y los controles oficiales sobre las ventas al exterior.

Así fue que Cresud se quedó sola a esperar un cambio en el panorama del sector, que al menos hasta ahora no se produjo y no hay miras de que vaya a suceder. El pago de los salarios le insumía $ 2 millones mensuales; decidieron asumir las pérdidas y pagar indemnizaciones que en algunos casos trepan hasta los $ 140.000.

A mediados de febrero habían firmado un acuerdo con el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria de la Carne de La Pampa, para abonar una suma fija no remunerativa quincenal hasta el 15 de junio de 2012. Vencido ese acuerdo, se llegó al cierre.

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