5 de octubre 2016 - 00:00

CGT: bono de fin de año agita conflictos

Más gremios apuran sus propias negociaciones para prevenir un eventual plus universal por debajo de sus expectativas.

 El bono de fin de año que negocian el Gobierno y la CGT, destinado a compensar la inflación acumulada y a aplacar la conflictividad, terminó por generar el resultado inverso: la mayoría de los gremios aceleró sus reclamos y en algunos casos iniciaron un sendero de protestas. Fue la respuesta, hasta ahora, a la incertidumbre que desató el espacio de 10 días de análisis que pidió el propio Ejecutivo antes de brindar una respuesta a la central obrera. Ese proceso, además, enfrió la posibilidad de que la administración de Mauricio Macri sugiriese un monto universal al sector privado para el adicional de fin de año.

Mientras la Asociación Bancaria, que había primereado con un reclamo de reapertura de paritarias y comenzado la semana pasada una escalada de medidas de fuerza, convocó para hoy y mañana a paros parciales en las tres últimas horas de atención al público, la Federación de Trabajadores de la Alimentación (FTIA) resolvió ayer, por primera vez como entidad a nivel nacional, demandar a la cámara empresaria del sector (FIPA) el pago de un bono de fin de año como compensación por el alza de precios.

Lo novedoso del gremio que encabeza Bernabé Morán es que en los últimos años mantenía una dinámica de discusiones de bonos pero por seccionales, nunca centralizada. Ayer la conducción nacional resolvió concentrar el reclamo ante la FIPA. Aunque los dirigentes no precisaron el monto trascendió que el piso de la demanda oscilará entre 5 y 6 mil pesos.

El escenario heterogéneo se pondrá en común mañana en la reunión del Consejo Directivo de la CGT. De todos modos, los principales sectores de la organización ya adelantaron que será imposible aplicar un monto único a todos los bonos en el sector privado. Ni siquiera entre los trabajadores estatales, donde conviven realidades muy diferentes entre los dependientes de la administración central, los de los organismos descentralizados y los empleados de entidades autárquicas.

En el propio Gobierno reconocieron la imposibilidad de unificar los bonos y contentar a gremios acostumbrados a discutirlos por su cuenta con resultados favorables, como los camioneros de Hugo Moyano. En los gremios industriales la situación no es diferente: mientras los metalúrgicos de la UOM avisaron que reclamarán el pago de tres adicionales de $2.000 cada uno para el primer trimestre del año que viene, como refuerzo de su paritaria, los mecánicos del SMATA se sentarán a negociar esta semana para cerrar el año: desde hace varias rondas el sindicato discute aumentos trimestrales con las terminales automotrices y si en lo que va del año consiguió cerca del 36% espera cerrar el calendario con una suba total cercana o superior al 40 por ciento. El sindicato que lidera Ricardo Pignanelli, además, espera sostener el pago de un bono de fin de año que en la actualidad debería oscilar los 23 mil pesos. Mientras tanto, Comercio y la UOCRA (gremio de la Construcción) intentarán en los próximos días completar el segundo semestre de sus paritarias con cierres totales cercanos superiores al 38% (cerraron los primeros seis meses del año en un 20 y un 22%, respectivamente) y apelar al eventual bono negociado por la CGT para sumar a la cuenta final.

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