CGT, consolidada, piensa otro paro por Presupuesto

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CONTUNDENTE HUELGA CONTRA EL GOBIERNO SOSTENIDA POR LA FALTA DE TRENES Y COLECTIVOS - La central obrera se mostró satisfecha ayer por la gestión del cuarto paro contra Mauricio Macri, segundo en un trimestre, que resultó contundente por la adhesión de los gremios del transporte público. Planifican una nueva medida antes de fin de año. Más críticas de Moyano para seguir visible.

Fortalecida por la contundencia de su cuarto paro nacional contra la administración de Mauricio Macri, el segundo en apenas tres meses, la CGT comenzó a evaluar la posibilidad de implementar una nueva huelga antes de fin de año junto con el tratamiento parlamentario del Presupuesto 2019. A esa conclusión arribaron ayer los miembros del triunvirato de conducción junto con la "mesa chica" de dirigentes que analizó durante la mañana el impacto de la medida.

En reserva los gremialistas estimaron en más de 80% la adhesión con base en la paralización de todo el transporte público de pasajeros, la actividad industrial y parte de los servicios, y con una incidencia menor en el caso del comercio y la gastronomía. En la evaluación interna pesó también la participación de sectores medios y cuentapropistas disconformes con la persistencia de la crisis económica. El mayor triunfo que se anotó la dirigencia oficial de la CGT fue haber sostenido la contundencia de otro paro mientras la oposición interna enrolada detrás de Hugo Moyano acecha con el objetivo constante de hacerse del control de la central.

En la cima de la CGT anoche se jactaban de haber conservado los resortes para llamar la atención del Ejecutivo con la paralización de buena parte del país. Para ello volvió a operar la alianza de los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" de buen diálogo con el Gobierno con dos sindicatos clave: la Unión Tranviarios Automotor (UTA), a cargo de los colectiveros, y La Fraternidad, representante de los maquinistas de trenes. Esa entente ya había demostrado su eficacia en paros como el del 25 de junio y, en contraposición, dejó al desnudo las debilidades de los grupos mayoritarios cuando los transportistas le sacaron el cuerpo a la huelga del 18 de diciembre último, que terminó como la más desdibujada de los últimos años.

Tras aquel traspié y dieciocho meses después de la marcha que terminó con la huida de los dirigentes y el robo del atril de la CGT la conducción de la central se consideró finalmente revalidada ayer. En una reunión desde el mediodía en la sede de Azopardo 802 los principales dirigentes coincidieron en que nada le impedirá a los triunviros cumplir con su mandato, previsto hasta agosto de 2020, e incluso hablaron de la posibilidad de un nuevo paro nacional antes de fin de año.

Esa alternativa, que se omitió deliberadamente en la conferencia de prensa por la tarde, fue conversada por la cúpula sindical como la más inmediata para continuar con la administración del conflicto con el Gobierno y evitar cederle ese lugar a la oposición que rodea a Moyano. En esa línea una de las palabras más utilizadas ayer por el triunvirato fue "institucionalidad" como principal herramienta en poder de la actual jefatura en contraposición con la gimnasia de confrontación permanente que sostiene el camionero en alianza con las dos versiones de la CTA, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) y el gremio de mecánicos (Smata).

Otro cambio que quedó en evidencia ayer fue que la dinámica de la crisis desdibujó la distinción entre "dialoguistas" y "combativos" para situar a todos los dirigentes en un plan de beligerancia, con la única distinción entre quienes esperan dosificarlo y los que reclaman desatarlo. En este último grupo ayer Pablo Micheli, de la CTA Autónoma, dijo que "o cambia el plan económico o dejan el gobierno el año que viene en elecciones", como reversión de una frase que había lanzado el lunes en el acto en la Plaza de Mayo, que le granjeó críticas de buena parte del arco político: "o se cae este modelo económico o estos tipos dejan el gobierno".

El triunviro Juan Carlos Schmid graficó el nuevo escenario: "si no hay plan 'B' no habrá tregua con el movimiento obrero", dijo durante la conferencia. Su colega Héctor Daer añadió que el paro tuvo "alto acatamiento" y destacó la participación de "todos los trabajadores y sectores de la sociedad" más allá de contar o no con un sindicato.

Poco antes y para conservar visibilidad tras el acto del lunes en Plaza de Mayo, Hugo y Pablo Moyano encabezaron su propia conferencia junto al bancario Sergio Palazzo, los líderes de las dos CTA Hugo Yasky y Micheli, el docente Roberto Baradel y el canillita Omar Plaíni, entre otros. "Hemos vivido momentos importantes de ver cómo la gente se sumaba a esta protesta, y momentos humillantes como los que nos hizo pasar el Presidente, bailando, sabiendo que el pueblo está protestando por el hambre. Eso es humillante, eso es el Presidente que dicen algunos que todavía tiene el apoyo de la sociedad, yo no lo creo" dijo Moyano padre sobre la actuación del mandatario en Nueva York.

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