24 de octubre 2016 - 00:00

CGT: opositores, sin apoyo oficial

Con el acuerdo por el bono cayeron las acciones del “Momo” Venegas, apuesta inicial de Macri.

El Gobierno discontinuó las avanzadas de la disidencia de la CGT, que alentaba en reserva, al mismo tiempo que prosperaba el acuerdo político con la cúpula de la central obrera para la instalación de un bono de fin de año consensuado con las principales cámaras empresarias. El cambio de escenario dispuesto desde el Ministerio de Trabajo debilitó a la principal figura de la oposición al triunvirato de líderes y principal referente del oficialismo sindical, el rural Gerónimo Venegas, quien corre el riesgo de presenciar un vaciamiento de los espacios que había logrado colonizar.

Desde la semana pasada empezó a hacerse ostensible el viraje: el medio centenar de impugnaciones presentado por Venegas y referentes de las 62 Organizaciones entró en un virtual congelamiento, como le confirmaron a este diario desde las áreas de la cartera laboral responsables de tramitar esos expedientes. En paralelo comenzaron las quejas de los gremialistas que quedaron al margen del reordenamiento de la CGT concretado en un congreso en agosto pasado. Esos dirigentes alegan tener complicaciones en las presentaciones que intentan resolver.

"El Ministerio empezó a pagar el acuerdo", graficó Juan Miguel "Cacho" García, del gremio de estaciones de servicio del interior del país y uno de los referentes de la disidencia encabezada por Venegas. Como ejemplo, García (Fitesgra) comentó que la semana pasada la cartera laboral "le otorgó a Carlos Acuña (gremio nacional de estaciones de servicio) la personería gremial sobre el personal de estaciones de Córdoba, que durante 70 años fue del sindicato de Petroleros Privados de la provincia". El dirigente lamentó que la decisión hubiese sido adoptada un día icónico para el sindicalismo peronista: el 17 de Octubre.

El lamento de García se repite en otros sindicalistas que en su mayoría formaban parte, hasta hace pocos meses, de la CGT Azopardo, que lideraba el camionero Hugo Moyano. Esos dirigentes objetaron el acuerdo intersectorial para unir la central obrera -hasta entonces dividida en tres sellos- bajo la conducción del triunvirato que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Acuña, y se cobijaron bajo el ala de Venegas, que para ese fin reeditó el sello 62 Organizaciones. En vista de ese proceso, cerca del líder rural no descartaron que su debilitamiento pueda derivar en una sangría de voluntades, más interesadas en mantenerse al calor del poder de turno que en una trinchera sin respaldo oficial.

En Trabajo ratificaron el cambio de aires: explicaron que de momento no prosperará ninguna impugnación, ni siquiera la que habían enarbolado por el supuesto incumplimiento de la CGT del cupo femenino. Puertas adentro en la cartera laboral admitieron que en los próximos días se extenderá una nueva certificación provisoria de autoridades de la central sindical como validación, al menos parcial, de la reunificación de agosto.

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