8 de septiembre 2017 - 00:00

CGT retoma vía diplomática y neutraliza a Pablo Moyano

La “mesa chica” de la central reunió ayer a todos sus sectores para trazar una estrategia común frente a la idea del Gobierno de avanzar con la reforma laboral.

marcha atrás. Juan Carlos Schmid había sido el portavoz del moyanismo para ir a un paro en el acto del 22 de agosto. Ayer quedó descartado.
marcha atrás. Juan Carlos Schmid había sido el portavoz del moyanismo para ir a un paro en el acto del 22 de agosto. Ayer quedó descartado.
El acuerdismo terminó de imponerse ayer como estrategia de la CGT. Los principales grupos que conforman la interna de la central acordaron reanudar el diálogo con el Gobierno, fortalecer el esquema del triunvirato luego de las turbulencias que sufrió en las últimas semanas- y neutralizar las amenazas del sector de Hugo Moyano, siempre enunciadas por Pablo, su hijo mayor. Bajo ese paraguas de entendimientos la organización fijó su plan de acción para las próximas semanas, que incluirá el inicio de discusiones con la administración de Mauricio Macri por aspectos de una reforma laboral, tal como había anticipado ayer este diario.

Fueron las principales conclusiones a las que arribaron ayer los protagonistas de más peso en la vida interna de la CGT durante un encuentro que mantuvieron en la sede de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA). Participaron dos de los miembros del triunvirato, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid; el anfitrión, Gerardo Martínez; Jorge Sola y Julio Piumato, como representantes de Moyano; Omar Maturano y Mario Caligari, como referentes de los gremios del transporte público; el metalúrgico Francisco Gutiérrez, y el gastronómico Argentino Geneiro, portavoz del sector de Luis Barrionuevo y de Carlos Acuña.

El triunfo de los espacios más moderados dará su primer fruto el 18 de septiembre con un encuentro previsto con funcionarios. Sin mayores detalles ayer se supo que del Gabinete estarán al menos el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el vicejefe de Gabinete Mario Quintana, los principales interlocutores del Ejecutivo con la central sindical, y que podrá concurrir una versión ampliada de la mesa chica que protagonizó los últimos debates internos.

Algunos de los participantes del encuentro de ayer en la UOCRA manifestaron su expectativa por una audiencia de mayor rango, es decir con Mauricio Macri. En el Gobierno descartan por ahora esa posibilidad: alegan que sólo en caso de un acuerdo global entre el Ejecutivo y la CGT se pondrá en juego la presencia del mandatario y que mientras tanto se buscará preservarlo de los vaivenes en la relación. Los funcionarios esperan antes lograr entendimientos al menos en dos tópicos que la dirigencia moderada les prometió como avanzar en un blanqueo laboral y sondear la chance de relanzar un sistema de pasantías no laborales.

El resto del encuentro lo consumieron cuestiones domésticas, de hecho las mismas que estuvieron a un paso de consagrar una nueva fractura de la CGT. Los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" terminaron la reunión satisfechos con la participación de representantes del grupo de Moyano, que por ahora actuaba en soledad y de forma inconsulta. El reproche ayer fue que ese sector empujó la marcha a la Plaza de Mayo del 22 de agosto y prácticamente por su cuenta lanzó el Comité Central Confederal del 25 de septiembre con una agenda focalizada en el llamado a un paro nacional.

Ayer esa medida de fuerza terminó de quedar descartada. Schmid, quien la había enunciado en el palco de la Plaza de Mayo como único orador, debió aceptar el entendimiento entre sectores. Ese criterio será confirmado el 19 de septiembre (un día después de la audiencia con los funcionarios) en una reunión del Consejo Directivo. Para atenuar los sectores más hostiles con el Gobierno fueron claves los contactos que mantuvieron en los últimos días Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez con Hugo Moyano. El camionero, dicen los negociadores, prometió convencer a su hijo mayor de moderar sus amenazas al Gobierno. Para el jefe de la familia, además, se trata de una decisión consistente con su necesidad de abrir más canales de diálogo con el Gobierno para encontrar una salida a la crisis de la empresa postal OCA, la mayor empleadora de su gremio.

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