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China: tras caída bursátil, ahora temen impacto en la economía
Esta situación ha despertado los fantasmas del crac de Wall Street del 29, no sólo porque la trayectoria del Dow de esa época y la del actual Shanghái se parecen mucho, sino porque como en aquella oportunidad, ahora también gran parte de los inversores que apostaron a la renta variable lo ha hecho con dinero ajeno, vía préstamos bancarios. Claro que el panorama financiero también coadyuvó para esto, en virtud de que el banco central bajó las tasas (para reactivar la economía), y así la rentabilidad que ofrecen los depósitos y los bonos dejó de ser tan atractiva y por eso se sumergieron en la Bolsa. La historia vuelve a repetirse: cada vez más personas abren cuentas en la Bolsa e invierten sus ahorros, es decir, el dinero que les prestaron los bancos, bajo la esperanza de que las acciones seguirán su derrotero alcista de comienzos de año.
Las recientes caídas de las acciones chinas se explican por la clásica toma de ganancias, más las bajas detonadas por el pánico que se retroalimenta, lo que a su vez lleva a los bancos a compensar posiciones de estos inversores para recuperar los fondos prestados. Cabe tener en cuenta que la mayor parte de este trading está limitado a los chinos, ya que sólo el 1,5% de las acciones está en manos de inversores extranjeros. Por eso, para muchos parece una crisis lejana, pero que seguramente tendrá impacto, tarde o temprano, en varios mercados. Por el momento, el Gobierno chino y las autoridades regulatorias del mercado recurrieron a medidas intervencionistas (suspender cotización de acciones, postergar salidas a la Bolsa e inyectar fondos a la compra directa de acciones), todo enmarcado en una caza de brujas sobre especuladores y manipuladores. La mayor preocupación en China son las consecuencias del efecto riqueza negativo sobre las expectativas de los consumidores. Porque este ajuste bursátil se da en medio del cruce de un modelo de crecimiento basado en las exportaciones hacia uno más orientado al consumo interno. Nadie soslaya que en caso de que se resienta la demanda doméstica china habrá un impacto sobre el consumo de materias primas a nivel global. Algo ya se está viendo en cotizaciones como del cobre y el petróleo. Pero si baja el consumo chino, también sufrirán otros sectores, sobre todo, manufactureros, y considerados sensibles como el textil y el automotor.


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