4 de enero 2017 - 00:00

China se prepara para una guerra comercial y asperezas por Taiwán

El cambio de mando en la Casa Blanca es una fuente de gran incertidumbre. Aconsejan a Xi Jinping concentrarse en los asuntos domésticos.

Pekín - La incertidumbre que rodea el XIX Congreso del Partido Comunista, en el que se esperan cambios en el régimen, y el posible aumento de la confrontación con unos Estados Unidos gobernados por Donald Trump auguran un 2017 convulsionado para China. El país asiático, que vivió un 2016 relativamente tranquilo frente a los vaivenes globales, buscaba continuar esa estabilidad este año para no perturbar el relevo de la cúpula comunista en otoño (boreal), pero los planes podrían irse a pique con el ascenso al poder de Trump, quien ya fue muy agresivo con China en su campaña electoral.

"Estamos pendientes de ver cómo cambia la política de EE.UU. después de que Trump llegue a la Presidencia para ver la nueva situación en Asia-Pacífico", señaló el experto en relaciones internacionales Zhu Feng, de la Universidad de Pekín. "Hay que observar cómo reacciona Trump al sistema internacional de libre comercio y cómo trata la política de 'una sola China'", agregó el experto en relación a las grandes amenazas que sobrevuelan con Trump: una posible guerra comercial y un apoyo del líder estadounidense a Taiwán que podría desequilibrar la región.

Un líder vehemente e imprevisible en el otro lado del Pacífico no llega en el mejor momento para China, que quería consolidar este año su apuesta por un mundo multipolar con la celebración de dos cumbres internacionales en su territorio. La primera, en mayo, pretende reunir a decenas de líderes europeos y asiáticos de los países de las "Nuevas Rutas de la Seda", el gran proyecto de integración de transportes y telecomunicaciones abanderado por el presidente chino, Xi Jinping.

Después, en septiembre, la ciudad de Xiamen, muy próxima a Taiwán, será la sede de la cumbre de los BRICS, el bloque de potencias emergentes que conforma con Brasil, India, Rusia y Sudáfrica.

En otoño (boreal), aunque la fecha aún no está definida, se celebra el XIX Congreso del PCCh, en el que se renovará la cúpula del partido, por lo que hasta esa cita proliferarán los rumores sobre quién dejará el poder y quién permanecerá, en la continua pero silenciosa lucha interna de la formación que gobierna el país desde 1949.

Es casi seguro que el presidente Xi, con un gobierno mucho más personalista, repetirá como máximo líder de la formación, pero los rumores apuntan a que muchos de sus compañeros en el Comité Permanente -incluido el "número dos", el primer ministro Li Keqiang- no tienen el puesto asegurado.

"Nuestra primera misión en 2017 es garantizar una buena atmósfera para la celebración del Congreso", señaló ayer en referencia a esa gran cita política del año el portavoz de Relaciones Exteriores chino Geng Shuang, quien auguró en todo caso "un fuerte liderazgo del PCCh, con Xi Jinping como núcleo".

Los esfuerzos de China por mantener la estabilidad económica, tras un 2015 lleno de dudas sobre su sustentabilidad y un 2016 algo más calmo en este sentido también darán titulares en 2017, y es posible que también la sensible cuestión de Hong Kong. El territorio autónomo celebra los 20 años de retorno a China y el 26 de marzo elige a su jefe ejecutivo, dos acontecimientos que pueden reavivar la indignación popular que ya se vivió en 2014. Aquellas protestas pedían, precisamente, que los comicios de 2017 fueran por sufragio universal y con candidatos no elegidos a dedo por Pekín, algo que no va a cumplirse, por lo que se temen nuevas protestas sociales en una excolonia donde han surgido los primeros partidos de claro talante independentista.

Un año complejo para el régimen y que la prensa oficial confronta con reservas: Global Times aconsejó al Gobierno que se aísle y se centre en su política interna.

Agencia EFE

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