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Chirac, primer expresidente de Francia condenado desde 1945
El expresidente Jacques Chirac y su esposa Bernardette dejan el museo Quai Branly, el pasado 24 de noviembre. Chirac padece problemas neurológicos, por lo que se lo ha visto confundido en algunas apariciones públicas.
Chirac, quien no deberá cumplir la condena de cárcel por ser la primera en su contra, fue declarado culpable por «malversación de fondos públicos», «abuso de confianza» y «adquisición ilícita de intereses» en el caso de 28 empleos ficticios remunerados por la municipalidad de París entre 1990 y 1995.
El exmandatario conservador, principal rostro del mundo occidental que hizo frente a George W. Bush en los preparativos del ataque a Irak, «no cumplió la obligación de integridad que tienen las personas públicas encargadas de gestionar los fondos o los bienes que se les confía», dijo el tribunal en su sentencia, que cifró el desvío de fondos en 1,4 millón de euros. Hace una década, Chirac había enfrentado investigaciones por onerosos viáticos durante su gestión en la alcaldía y pagados con fondos reservados, tanto para viajes privados como oficiales.
La emisora de televisión BFM citó una declaración de Chirac en la que reafirma su inocencia y el rechazo «categórico» del veredicto, pero en la que anuncia que no apelará la sentencia.
En esa línea, Jean Veil, un abogado del exmandatario, dijo que pese a que la acusación «le duele profundamente» el expresidente no tiene la energía para entablar un recurso.
El caso era visto como una prueba de independencia de la Justicia francesa, después de que la Fiscalía pidiera en septiembre que se declarase inocente a Chirac. El acusado, de 79 años, no tuvo que comparecer ante los jueces debido a sus problemas de salud, y tampoco estuvo presente durante la lectura del veredicto.
Los empleados contratados por Chirac trabajaron en realidad para el partido de éste, RPR. En algunos casos, ni siquiera llegaron a prestar contraprestación alguna.
Junto al expresidente fueron condenados otros nueve acusados, seis de ellos a libertad condicional de entre dos y cuatro meses.
El grupo anticorrupción francés que lideró la acusación, se mostró satisfecho con la condena, que consideró una «prueba de una democracia transparente y madura», apuntó ante la prensa el abogado de Anticor Jerome Karsenti. También un portavoz del opositor partido socialista, Benoit Hamon, saludó el veredicto.
En tanto, la hija adoptiva del expresidente Anh Dao Traxel, la única miembro de la familia presente en el tribunal para escuchar el veredicto, consideró que la pena es «demasiado, demasiado dura. Es muy doloroso para la familia», dijo.
Las acusaciones habían salido a la luz durante su presidencia, entre 1995 y 2007, pero entonces contaba con inmunidad penal. El juicio se activó en septiembre pasado. En sus últimas apariciones públicas se le vio débil y desorientado, y el día de apertura del juicio, sus abogados presentaron un informe neurológico que mostraba que sufría desmemoria por daños «severos» e «irreversibles».
Además, para limitar la probabilidad de una condena, Chirac y el partido gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP, sucesor de RPR) llegaron el año pasado a un acuerdo con la municipalidad de París y abonaron una indemnización de unos 2,2 millones de euros.
El tribunal justificó su sentencia poco severa por la «antigüedad de los hechos», la «ausencia de enriquecimiento personal» por parte de Chirac y por «la edad y el estado de salud» del acusado. Chirac se exponía a una pena máxima de diez años de prisión y 150.000 euros de multa.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, no quiso valorar el fallo de su predecesor, colega de partido y rival interno, pero recordó en un comunicado el «compromiso constante de Jacques Chirac al servicio de Francia, que sigue valiéndole la estima de los franceses». El candidato presidencial socialista para 2012, François Hollande, amigo personal de Chirac a pesar de su rivalidad política, lamentó la tardanza de la Justicia y dijo tener un «pensamiento afectuoso» para el exmandatario.
Todo lo contrario que el ultraderechista Jean-Marie Le Pen, que perdió las presidenciales de 2002 contra Chirac (elegido con más del 80% de los votos), para quien la sentencia es la prueba de que Francia «estuvo presidida durante 12 años por un delincuente».
Del juicio tampoco participó con la presencia como testigo del actual ministro de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, condenado en 2004 a 14 meses de prisión en suspenso y a un año de inelegibilidad por este mismo caso, en su calidad de antiguo adjunto de Jacques Chirac en el Ayuntamiento de París.
Agencias DPA y AFP, y
Ámbito Financiero


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