21 de febrero 2018 - 00:00

Chocobar: otro grave desvío de la Justicia

En los países prósperos la Justicia protege la vida, propiedades y cumplimiento de los contratos. Esa función, y las demás instituciones con esa finalidad, marcan la riqueza y buen trato de las naciones. A medida que la Justicia e instituciones pierden eficacia en su función, los países se vuelven menos industriosos y aumenta la pobreza, mostramos en un libro de próxima aparición. También explicamos que la ideología de la gente y sus funcionarios ejerce marcada influencia en sostener los derechos individuales a la vida y propiedad.

La Cámara del Crimen confirmó el procesamiento de Luis Chocobar, el policía que mató al delincuente que dio 10 puñaladas a un turista para robarle. Conducta que confirma la peligrosidad del criminal. Ante la fuga de los malvivientes, la obligación del policía es detener a tan peligroso sujeto. Luego de ordenarle que se detenga, reiteró disparos al aire, sin éxito, hasta que finalmente le disparó a las piernas, ante la desobediencia del delincuente. Con tal mala suerte que lo hirió gravemente hasta producir su muerte. El mensaje de la Cámara a los delincuentes parecería ser: no hagan caso a las órdenes policiales y prosigan con su actividad. El policía que intente detenerlos será castigado.

Los argentinos sufrimos diariamente el extravío de la Justicia. Las víctimas de criminales comprueban que escapan fácilmente. Las personas que invierten, prestan dinero, alquilan propiedades, contratan personal, experimentan los grandes riesgos de su imprudencia. En la Argentina, como en todos los países subdesarrollados, se confirma la sentencia de Francisco de Quevedo (1580-1645): "donde escasea la justicia es peligroso tener razón". No nos asombre que no lluevan inversiones. El World Justice Project investiga la vigencia de la ley y percepción de corrupción en 102 países. La lista la encabeza Dinamarca. Argentina está en el puesto 54, Uruguay en el 22 y Chile en el 26. Venezuela en el 102.

El dislate nuestro llega a que la madre del delincuente desprecie una reunión con el ministro de Justicia y reclame que la reciba el presidente de la nación. Las víctimas miran incrédulas.

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