"Nuestra única opción es luchar para concretar la democracia y la libertad", dijo Machado, de 47 años, al salir de la sede de la fiscalía con una bandera venezolana sobre sus hombros. La dirigente esperará el juicio en libertad.
"Estamos a las puertas de una transición", agregó, secundada por líderes opositores y decenas de partidarios que coreaban "¡valiente, valiente!".
La acusación contra Machado es la más reciente de un torrente de denuncias hechas por los aliados del presidente chavista, quienes alegan que las violentas protestas registradas entre febrero y abril de 2014 fueron parte de un plan golpista.
Machado comandó, junto a Leopoldo López, quien está detenido, las protestas callejeras de principios de año buscando la renuncia de Maduro bajo el eslogan de "La salida". En medio de las manifestaciones, las peores en más de una década en el país, se generaron enfrentamientos que dejaron más de 40 fallecidos.
De acuerdo con la legislación venezolana, "cualquiera que, dentro o fuera del territorio nacional, conspire para destruir la forma política republicana que se ha dado la nación será castigado con presidio de ocho a dieciséis años".
En virtud de esos mismos cargos tienen órdenes de captura los opositores Henrique Salas Römer, Diego Arria, Ricardo Emilio Koesling, Gustavo Tarre Briceño, Pedro Mario Burelli y Robert Alonso.
A su llegada a la fiscalía, acompañada de decenas de simpatizantes y dirigentes opositores, Machado dijo que iba a "defender la verdad" y a reafirmar sus derechos. "Si creen que con amenazas, con chantajes, con presiones nos van a callar, se equivocan, no tengo miedo no podemos tener miedo, somos una enorme mayoría que quiere un cambio profundo", aseveró.
Cuando en mayo pasado hizo la denuncia del supuesto plan contra Maduro, el dirigente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, mostró varios correos atribuidos a Machado donde se podían leer mensajes cruzados con Salas, Arria, Koesling, Tarre y Burelli. En ellos se decía que había llegado la hora de acumular esfuerzos y obtener "el financiamiento para aniquilar a Maduro".
Poco después, la misma Machado reconoció que los correos correspondían a sus cuentas, pero aseguró que ya no usaba esas direcciones y que ella no quería ni un magnicidio ni un golpe de Estado sino la renuncia del mandatario.
Maduro, en un acto gubernamental poco después de conocerse este supuesto plan de asesinato, tildó a Machado de "asesina", afirmación por la que la exdiputada aseguró que ya estaba sentenciada.
Con anterioridad a la publicación de los supuestos correos que la implicaban en el magnicidio, Machado fue despojada de su condición de diputada después de que intentara participar en una sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA) como parte de la representación de Panamá para denunciar la situación de vulneración de los derechos humanos que, asegura, vive Venezuela.
| Agencias Reuters, DPA, EFE y AFP |

