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Circunstancias reales que compiten con la ficción
Consultado sobre el valor del mural, el experto James Oles, catedrático de la Universidad de Boston -donde Julia Roberts filmó «La sonrisa de la Mona Lisa»-, nos responde: «¿Cuánto valdría la estatua de Rodin en Buenos Aires? ¿Cuanto vale el Obelisco? ¿Cuanto vale un país sin monumentos?». Oles, enterado de un intento de venta, aclara: «Ejercicio plástico debería quedarse en el país en un museo público».
Mientras en el extranjero se considera el mural una obra clave de la vanguardia internacional, en la Argentina, los valores estéticos del mural fueron suplantados por un folletín, y se discuten todavía con obstinación, de un modo casi perverso. El mural permaneció en el sótano de la quinta Los Granados hasta que lo cortaron en pedazos como un mecano y a la medida de cuatro containers, para llevarlo de gira por el mundo y ganar dinero con su exhibición. Sentenciado a una playa de grúas, recién cuando se convirtió en razón de estado, pudo escapar a la prisión.
A.M.Q.


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