El papa Benedicto XVI reclamó ayer que se respete a los inmigrantes, en una evidente alusión a los preocupantes ataques perpetrados por grupos de habitantes de Rosarno contra jornaleros subsaharianos. «Un inmigrante es un ser humano, de diferente procedencia, con diferentes culturas y tradiciones, pero debe ser respetado como persona», dijo el Pontífice durante el rezo del ángelus. Benedicto XVI aseguró que nadie debe utilizar la violencia para solucionar los problemas y abogó por abordar la raíz del conflicto.
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