Clave: ¿aguanta el gradualismo hasta las elecciones del 2019?

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• LA ALTERNATIVA DE UN SHOCK DE AJUSTE FISCAL Y EXTERNO
El economista radical analizó las alternativas que tiene el Gobierno de cara a las próximas presidenciales. A continuación lo más relevante del informe que advierte que el principal desafío es evitar el atraso cambiario.

El gradualismo está asociado con el endeudamiento externo y el shock de ajuste con el malestar social y político. Los planteos extremos en cada opción no pueden sobrevivir: ni el gradualismo tendrá abierto por un tiempo indefinido el acceso a los mercados internacionales ni el shock de ajuste puede sobrevivir en un clima permanente de convulsión y tensión social y política. Por lo tanto, si al gradualismo se le debilita el acceso al endeudamiento no le queda otra alternativa que salir del gradualismo con un shock de ajuste fiscal y externo. El gradualismo reemplaza el ahorro interno por ahorro externo lo que permite que los argentinos consuman más porque China y los países asiáticos ahorran más y nos lo prestan.

¿Qué esperamos para el 2018?

• El contundente triunfo electoral de octubre sentó la base de credibilidad sobre la que se recuesta el acceso al financiamiento externo para 2018. El déficit fiscal consolidado nación y provincias cerraría en 6,7% del PBI este año. La reforma tributaria enviada al Congreso no altera esa tendencia por lo que seguiremos dependiendo del endeudamiento externo para cerrar las cuentas fiscales.

• La operatoria de financiar el déficit fiscal con endeudamiento externo conduce, si compra los dólares el BCRA a aumentar la tasa de interés deprimiendo la actividad productiva y si no los compra, provoca una caída del precio del dólar y mayor atraso cambiario.

• En 2017 el Gobierno envía señales que continuará su estrategia de desechar el shock de ajuste fiscal en 2018 y que mantendrá su estrategia de reducir gradualmente el déficit fiscal. Esa reducción va a ser gradual que va a ser inadvertida por los operadores económicos. En efecto, el déficit fiscal consolidando nación y provincias lo estimamos para el 2017 en 6,7% del PBI y para el 2018 en 6,2%.

• Las expectativas en 2018 de que Macri va a ser reelecto en las elecciones del 2019 crean condiciones favorables para acceder a los mercados internacionales y para cerrar el financiamiento externo del déficit fiscal. Una vez que se logre el financiamiento externo del déficit se abren las puertas para que pase a un primer plano el desequilibrio de las cuentas externas.

• El atraso cambiario pasará a ser visto como el tema de mayor urgencia y de creciente preocupación en 2019 por la incidencia que tiene el atraso en los desequilibrios del Balance Comercial y de la Cuenta Corriente del Balance de Pagos. Esta preocupación será más evidente cuando trasciendan las cifras gastadas en pasajes y estadía en dólares por los argentinos en el exterior en los próximos meses de enero/marzo 2018.

¿Qué esperamos para el 2019?

• El año electoral 2019 comenzará explicitando la herencia del 2018 de un déficit fiscal posiblemente cercano al 6,2% del PBI, una inflación en torno al 22%, una economía productiva que crece un 3% y la incidencia del atraso cambiario en el desequilibrio externo. Esta herencia no le impide al Gobierno continuar en el año electoral con su estrategia gradualista.

• Si las encuestas a principios del 2019 predicen la reelección presidencial y que logrará tener mayoría en el Congreso muy probablemente los operadores económicos estén dispuestos a continuar mirando piadosamente las promesas del Gobierno de diferir para después de las presidenciales en 2020 los cambios estructurales y a facilitar el acceso al financiamiento externo del déficit fiscal.

• Hay un notable vuelco en las cifras de comercio exterior en los dos últimos años. Pasamos de un superávit comercial de u$s2.100 millones en 2016 a un déficit en 2017 de u$s7.500 millones. El déficit en la cuenta corriente en 2017 lo estimamos en u$s26.000 millones. Pero preocupan aún más las expectativas de déficit para el 2018 que lo estimamos en u$s31.000 millones.

• El Gobierno tiene dos opciones para enfrentar el déficit estructural externo: frenar el crecimiento de las importaciones deprimiendo la actividad económica, pero las señales que envía el Gobierno son de desechar esta opción recesiva; o promover cambios estructurales en las exportaciones para dejar de ser un país soja y Brasil dependiente, que son de muy lenta maduración pero tienen la ventaja de su muy bajo costo político.

• Las urgencias de corto plazo recomiendan que el salto exportador se concentre en áreas con rápida respuesta como, por ejemplo, petróleo y minerales, que son actividades con experiencia exportadora.

• El Gobierno debería dejar de lado los principios gradualistas que orientan la política fiscal y cambiaria cuando se trata de llevar adelante una estrategia de shock sectorial para estimular la expansión exportadora del triplete de oro que tiene como ventaja comparativa la Argentina: el oro verde que es la soja, el oro negro que es el petróleo y el oro blanco que es el litio.

• En materia de petróleo, antes de perder el autoabastecimiento energético, la Argentina logró en superávit energético de u$s30.000 millones entre 1992 y 2002. Luego de la política energética de la última década este año se cierra con un déficit de u$s3.000 anuales, u$s30.000 si se estira una década. Actualmente tiene abierta la posibilidad de contar con Vaca Muerta.

• Otro rubro exportador es el litio siendo la Argentina el segundo país mundial que cuenta con altas reservas de ese mineral. Bolivia, Chile y Argentina concentran entre el 60 y el 80% de las reservas mundiales de litio y la Argentina debería dar incentivos que no sean austeros para exportar los productos elaborados utilizando el litio como materia prima.

Conclusiones

• Llegar a las elecciones del 2019 con gradualismo no es el principal desafío para el Gobierno sino evitar un escenario de atraso cambiario que forme expectativas de que habrá un shock de ajuste externo poco después de las elecciones.

• Este escenario se puede dar aún con encuestas que muestren en los meses preelectorales que Macri tiene altas probabilidades de ser reelecto y de lograr mayoría en el Congreso por la simple razón que no descartan que el mismo Macri también sea partidario de llevar adelante el salto cambiario al comienzo de su segundo mandato.

• El escenario de atraso cambiario crea un clima de inestabilidad económica y social. El principal desafío para el Gobierno será contrarrestarlo con contundentes estímulos exportadores en el triplete de oro que tiene la Argentina aun cuando sus resultados tomen tiempo.

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