22 de diciembre 2014 - 00:00

Clave: impugnan hoy a aspirantes a la Casación Penal

Ricardo Recondo y Mariano Borinsky
Ricardo Recondo y Mariano Borinsky
 Hoy será el último día para presentar impugnaciones en el concurso de selección de jueces más importante que tratará la Magistratura 2015. Se trata de cuatro vacantes en la Casación Penal federal (podría sumarse una más). Los planteos tienen por finalidad formular objeciones a los candidatos al máximo tribunal penal que actualmente aparecen en un orden de mérito provisorio. El tratamiento de éstos ocasionará múltiples arremetidas entre oficialistas y opositores en la que será la gran polémica del cuerpo colegiado apenas se dé por concluido el receso estival.

Los sectores más distantes del oficialismo en los tribunales, con voto en la Magistratura, están pendientes de este concurso, porque entienden que es el vehículo mediante el cual el kirchnerismo intentará ganar terreno en la Casación. Esta tesis se ha instalado desde que se conoció que el camarista Alejandro Slokar (de Justicia Legítima) y el abogado Julio Virgolini serían parte del jurado.

Este razonamiento ha perdido fuerza si se considera la buena calificación del abogado Maximiliano Rusconi y de los jueces Guillermo Yacobucci y Diego Barrotaveña, que este año intentó ser candidato para presidir el gremio de jueces por la lista bordó, aunque luego perdió la interna con el camarista Ricardo Recondo.

Esos posicionamientos son auspiciosos para los opositores en el Consejo, porque les abren posibilidades para la negociación con un kirchnerismo que hasta ahora se ha mostrado poco abierto a las conversaciones y se ha respaldado en su mayoría simple de siete votos.

La Casación es la última instancia antes de que los expedientes que interesan al poder político pasen a la Corte Suprema de Justicia. Un área de influencia, pero que actualmente exhibe un escenario de permanente tensión entre sus pares, porque el tribunal refleja todas las vertientes que se disputan el protagonismo entre los jueces. Es tal el malestar que el pasado jueves, luego de jurar ante Ricardo Lorenzetti, el integrante de la nueva Casación ordinaria Eugenio Sarrabayrouse deslizaba que si bien los nuevos camaristas estarían en condiciones de subrogar en el fuero federal hasta que se resuelva el concurso, ésta se trataría de una promoción incómoda por las intrigas que allí tienen lugar.

Un microclima espeso, que se refleja en todos los plenarios y que abarca desde la siempre disputada elección de autoridades (2012 fue la última vez que se eligió al presidente por unanimidad) hasta los temas más elementales, como cuestionar al presidente saliente Mariano Borinsky por un informe institucional sobre la actuación del tribunal durante 2014.

La Casación ofrece cuatro despachos vacantes, y la importancia de éstos se traduce en la velocidad que ha adquirido el concurso en la Magistratura, al punto que el actual jefe del gremio de jueces Recondo calificó los antecedentes de los concursantes antes de dejar su vocalía.

En la Magistratura ya se conoce que gran parte de las impugnaciones irá contra los mejor posicionados y se sustentará en el reglamento que dice que un juez recién puede aplicar para otro destino una vez que haya cumplido tres años en el actual. Ésa será la letra para apuntar a tres candidatos bien puntuados, como Fernando Poviñas (juzga a Juan Carlos Blaquier por supuesta colaboración con el último Gobierno militar), Daniel Petrone (tuvo a su cargo la causa por el ingreso al país con divisas del empresario Antonini Wilson) y el camarista Pablo Vega.

Estos movimientos son la última antesala de un orden de mérito definitivo que dará paso al momento político, en la Comisión de Selección y en el pleno, donde se conformará la terna final. Es en ese pasaje de la Magistratura donde cuentan padrinazgos y maridajes, que potencian a jueces enrolados en la siempre influyente lista bordó (Barroetaveña) y letrados penales de la Corte (Fernando Arnedo, Vega) y las distintas vertientes de un Ministerio Público fragmentado (Mario Villar, Marcelo Ferrante), todos deseosos del empuje que los encumbre hasta un pliego, que espera en Balcarce 50.

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