• Estados Unidos es uno de los pocos países desarrollados que no cuenta con un plan universal y gratuito de salud.
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• Allí, la cobertura sanitaria depende fundamentalmente del mercado.
• Cerca de la mitad de los estadounidenses tiene cobertura privada otorgada por sus empleadores y apenas un tercio tiene acceso al sistema público.
• Pero éste está reservado a los más pobres (Medicaid) y a los jubilados (Medicare).
• El resto de la población, cerca de un 20%, no tiene cobertura médica y debe procurarse un plan individual. Quienes no pueden pagarlo, unos 29 millones de personas, fueron, justamente, los objetivos del "Obamacare".
• Esa ley de 2010 modificó los límites máximos de ingresos para permitir a más personas beneficiarse del Medicaid y estableció ayudas financieras para contratar un seguro privado.
• Para estimular una cobertura universal, impuso multas a quienes quedaran sin cobertura.
• Asimismo, las aseguradoras no pueden rechazar una cobertura a causa de enfermedades preexistentes.
• Aunque esta última disposición, sobre todo, produjo un irritante aumento de las primas que dificultan a muchos sostener sus nuevas coberturas, la reforma de Obama redujo la cantidad de personas sin protección a apenas el 9%.
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