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Comentarios del fin de semana
Martín Sabbatella
Lo que subyace, en realidad, es un creciente ambiente bélico en el peronismo, entre el núcleo duro del kirchnerismo y el peronismo más ortodoxo de gobernadores e intendentes. Esa contienda ya provocó el procesamiento del exrecaudador de la campaña de Cristina de Kirchner en 2007, Héctor Capaccioli, y genera señales como el presunto almuerzo entre el juez federal Norberto Oyarbide y el secretario de Justicia, Julián Álvarez, uno de los integrantes de la agrupación ultrakirchnerista La Cámpora.
Esa descomposición del mapa peronista ubica transversales como Martín Sabbatella más cerca de la Casa Rosada que al mismísimo Fernández, quien ocupó despacho vecino al de la Presidente. Su actual cercanía a Daniel Scioli, pese a ser el jefe del PJ bonaerense, resulta imperdonable en las alturas presidenciales. La alteración de las mareas peronistas se percibe también en las causas cruzadas contra dirigentes sindicales.
El jefe de los bancarios, Juan José Zanola, sigue detenido. El duhaldista Gerónimo «Momo» Venegas hizo una visita exprés guiada por Oyarbide a los calabozos en el marco de la mafia de los medicamentos. Hasta el titular de la CGT, Hugo Moyano, uno de los principales sostenes de la Presidente, salió en defensa del sindicato opositor de peones rurales.
El clima electoral se vuelve así demasiado turbio, incluso para el peronismo, que parece ahora librar la batalla a través de causas judiciales y con aliados extrapartidarios que no siempre manejan los mismos códigos.


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