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Comentarios Políticos del fin de semana
Néstor Kirchner
De ahí que analice no sólo la candidatura del santacruceño, sino también de sus soportes, entre los que Van der Kooy lista a Sergio Massa y Graciela Ocaña, con distinta postura frente a Kirchner.
No aporta demasiadas novedades el columnista sobre la posición de Massa en el Gobierno y frente al ex presidente al recordar que Florencio Randazzo y Débora Giorgi pasaron a ser los predilectos de las fotos oficiales. De ahí que la aseveración «son tiempos de tensión entre Massa y el ex presidente», resulte más que obvia. Debería recordarse también que la aparición de Randazzo en las reuniones con el campo no sólo desnuda la lejanía política de Massa de algunas decisiones, sino, además, la inexistencia de un ministro de Economía: en ningún caso como ése Carlos Ferández debería haber aparecido en la mesa.
Sí merecen recordarse las peripecias que sufre en su vida diaria Ocaña, tanto en lo personal como en el rol de ministro. De ahí la denuncia penal que la involucra y en la que el columnista ve el trazo de Carlos Kunkel, o la investigación que debió ordenar sobre sus propias cuentas del ministerio donde aparecieron extraños depósitos sin identificar. A pesar del respado de Cristina de Kirchner, los problemas no cesaron.
La reunión de la Presidente con la Mesa de Enlace no estuvo afuera del análisis de ayer: Van der Kooy cree que la participación en el encuentro fue un freno a la escalada del problema que los Kirchner meditaron minuciosamente, pero sin saberse aún la verdadera comprensión que puede tener el matrimonio de la nueva realidad que los rodea.
De ahí la discusión posterior sobre la lógica o no de la oposición en pretender una eliminación total de las retenciones que hoy es fiscalmente imposible. Y termina con un relato de la nueva pelea entre Cristina de Kirchner y la Corte Suprema, en manos, en este caso, de la jueza Carmen Argibay, sin dejar de recordar la voluntad eterna del matrimonio presidencial en alimentar nuevas crisis cuando aún no ha resuelto la anterior.
El columnista señala que sin embargo, la mandataria nada dijo sobre lo que sucedió al día siguiente en la Capital Federal cuando camioneros y gremios de la construcción le cortaron las calles de la Ciudad a Mauricio Macri.
El gremio de las construcción paralizó la Ciudad porque la gestión de Macri está retrasando las obras públicas ya que el gobierno nacional le resta fondos. «Los sindicatos presionan sobre Macri, pero no sobre Kirchner», dice Morales Solá.
Más adelante opina que «las idolatradas obras públicas son buenas solo cuando están en manos de Julio De Vido».
«Macri cometió, además un pecado imperdonable para el universo kircnherista, se ha metido en un claro proyecto político opositor que todavía no se ha terminado de cerrar», agrega.
Esta alianza, según Morales Solá, obligará a que la candidatura en la provincia de Buenos Aires del ex presidente Néstor Kirchner, sea inevitable si «no quiere perder un distrito que ya considera suyo».
Reproduce Morales Solá en su comentario uno de los sondeos que dar vuelta por estos días sobre imagen de candidatos en la provincia de Buenos Aires y que da empatado a Kirchner con el acuerdo Macri, Solá y De Narváez. De ser cierto, como ya es sabido, precipitaría aún más la necesidad de una candidatura del ex presidente y que cesen los errores políticos del Gobierno, como el haber aparecido en Catamarca asociándose a una derrota de la mano de Luis Barrionuevo y Ramón Saadi.


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