21 de octubre 2016 - 00:00

Comercio cierra sin plus, pero abre modelo de microparitaria

La mayor paritaria del país clausuró su debate anual con un aumento que para los empresarios absorberá el adicional de $2.000. Los gremios buscan atajos para hacerse de la compensación.

Armando Cavalieri
Armando Cavalieri
El cierre de la paritaria de Comercio, el mayor sindicato de la actividad privada, con un aumento del 19% para el segundo semestre que completó así un total nominal del 39% por todo el año, fue ayer la primera definición de un acuerdo salarial tras el pacto alcanzado entre el Gobierno, la CGT y las cámaras empresarias por un bono compensador de fin de año. Si bien la Cámara de Comercio se encontraba en aquella reunión y firmó el plus el aumento resuelto ayer no incluirá formalmente bono alguno -las partes lo dieron por incorporado al porcentaje final- pero dará pie a discusiones puntuales en las grandes cadenas de supermercados.

El acuerdo mercantil consistió en un primer semestre con un 20% de aumento y la actual segunda etapa con un 12% desde este mes, no remunerativo hasta abril de 2017, y un 7% adicional desde enero, aunque en ese caso será remunerativo. Se trata de una ingeniería compleja destinada a mitigar el impacto de la suba salarial sobre el aguinaldo de fin de este año, en el que sólo incidirá el 20% de suba pactado en el primer semestre. Además, se calcula que el efecto de bolsillo será menor (estimativo del 36%) por ser en cuotas.

Por tratarse del gremio con más afiliados en el sector privado, con más de un millón de mercantiles en todo el país, y de un Convenio Colectivo de Trabajo con ingresos por debajo del promedio de asalariados formales, el resultado acordado ayer servirá de referencia para otros sectores en los que está en duda el pago del bono de fin de año. Por caso, ayer mismo en Comercio aclararon que en los principales supermercados y cadenas de electrodomésticos, por mencionar las empresas insignias de la actividad, los delegados del gremio reclamarán el plus de todos modos, a pesar del texto de la paritaria que especificó la exclusión del bono.

Ayer era generalizado en el campo sindical el estado deliberativo. En una situación casi homóloga a la del gremio de Armando Cavalieri se encontraba la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), que encabeza Gerardo Martínez. El sindicato de albañiles había sellado una suba semestral del 22% en la primera etapa del año y días atrás complementó con otro 17 por ciento para totalizar un 39% nominal por los 12 meses de vigencia.

Mientras la Cámara de la Construcción, que también asistió a la mesa de diálogo en la Casa Rosada el miércoles, avisó que no tiene previsto pagar un bono de fin de año por entender que el 39% absorbe esa compensación (mismo criterio que se impuso en la paritaria mercantil), desde la UOCRA alegaron anoche que ese ítem no fue resuelto y, por lo tanto, reclamarán su incorporación a los pagos de diciembre. La de UOCRA es otra de las grandes paritarias nacionales con 400 mil operarios involucrados.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en tanto, mantiene su planteo de reclamar adicionales de fin de año aunque por encima del bono de 2 mil pesos, algo que el texto del acuerdo-marco habilita para aquellos sectores en condiciones de abordarlo. El sindicato de Antonio Caló, como había adelantado este diario, tiene previsto reclamar tres pagos extra de 2 mil pesos cada uno para el primer trimestre del año que viene de modo tal de compensar la inflación acumulada en lo que va del año. El gremio, de todos modos, se encuentra en pleno proceso de negociación con las cámaras empresarias para acordar una postura común frente al aumento de las importaciones metalúrgicas y prevé emitir un comunicado conjunto la semana que viene. Entre los sectores empresarios que declaman mayores dificultades para pagar el bono aparecen las pyme en general, así como las empresas de asistencia médica (hospitales, sanatorios, geriátricos, entre otros) y las industrias textiles. Otros, como los transportistas de carga (Fadeeac es la cámara mayoritaria), que negocian cada año con Hugo Moyano, dan por hecho que deberán otorgar un bono de fin de año muy superior al pautado en la mesa de la Rosada. El año pasado pactaron un piso de $5.000 y en esta ocasión esperan del gremio de Moyano un reclamo de por lo menos ese valor más la inflación acumulada.

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