En lo bursátil, el nombre del juego fue nuevamente: commodities. Si bien el dólar estuvo firme (en realidad, avanzó un 0,04% frente a las principales monedas), las materias primas tuvieron lo que podemos llamar una suba legítima al trepar poco más del 1,5% en promedio. Mientras el precio del petróleo superó nuevamente los u$s 100 por barril (quedó en u$s 101,19, un alza del 1,7% que lleva lo ganado en las últimas dos sesiones al 3,71%), el cobre sumó un 2,2% y el oro subió un 0,26%, a u$s 1.527,20 por onza. Esto explica la predilección que hubo en posicionarse con papeles vinculados a los commodities, como Caterpillar, DuPont y Deere, que avanzaron algo menos del 2% y porque las petroleras, si bien subieron casi un 1%, no fueron la estrella de la jornada (entremedio quedó Alcoa). Del otro lado, entre los perdedores anotamos a los papeles defensivos como Procter & Gamble, Coca-Cola o Kraft, lo que evidenció cierto vuelco al riesgo por los inversores (la suba de la tasa al 3,13% sugiere que hubo salida de los bonos), mientras que la nueva caída de los papeles bancarios apunta a que este vuelco fue acotado y que el horizonte de más largo plazo no ha mejorado (la suba del oro va en el mismo sentido). Como resultado de esta melange, el Dow finalizó la rueda trepando un 0,31% para quedar en 12.394,66 puntos, cortando así una seguidilla de mermas consecutivas. Con algo de viento a favor, la semana podría terminar del lado ganador, quebrando a su vez una racha de tres semanas perdedoras. No es mucho y, aunque no sea más que por casualidad, esto podría llegar a ocurrir. El problema es que, mientras tanto, no debemos olvidar que quienes lideraron la suba de ayer son también los que encabezan las bajas del mes, perdiendo más del 5%, así que hasta que no veamos subas estructuralmente significativas, tal vez lo mejor sea seguir optando por la prudencia extrema.
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