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Comunismo en jaque: privatiza Cuba peluquerías
El «experimento» comenzó en dos de los quince municipios de la capital y establece que los peluqueros paguen por adelantado a la empresa estatal a la que pertenecen las peluquerías un canon mensual de $ 993 cubanos (unos u$s 45) por arrendar los salones.
Esos peluqueros son una especie de concesionarios que deben pagar además las cuentas de electricidad, agua y teléfono, más el salario de un auxiliar de limpieza, pero se les permite administrar a su antojo el local.
Jorge Luis, de 36 años, explicó que en su peluquería desapareció el «administrador» nombrado por la empresa estatal y ahora las decisiones las toman él y dos colegas. «Lo único que cambia es que estamos un poco más libres para trabajar. Hay que esforzarse más y estamos un poco asustados, pues no sabemos si será rentable y funcionará», declaró el peluquero, que advirtió que «es algo que empieza y aún no se sabe si pueden venir otras regulaciones».
Arturo, que lleva más de 15 años trabajando en el sector, indicó que el sistema estatal de precios se mantiene en las peluquerías no alquiladas, con la tarifa de un peso cubano por corte (u$s 4,5 centavos), aunque ya se ha hecho habitual que los clientes les dejen propinas de cinco o diez veces ese valor «simbólico».
Según dijeron fuentes de la empresa estatal que administra la mayoría de los locales de La Habana, el nuevo sistema de arrendamiento fue implantado sólo en salones pequeños, que tienen dos o tres sillones, y fue «consultado» previamente con sus trabajadores.
Los peluqueros que no quisieron seguir trabajando en los locales arrendados tuvieron la oportunidad de «permutar» sus plazas con otros que sí estaban interesados en participar. «El Estado nos garantiza retiro y seguridad social, pero ahora no tenemos salario fijo, ni recibimos órdenes», indicó Arturo.
Agencia EFE


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