3 de octubre 2013 - 00:47

Con empresarios, Scioli habló como si ya fuera candidato

• Ante casi 400 ejecutivos dijo que no habrá ajuste ni enfriamiento de la economía.

Daniel Scioli presentó ayer ante casi 400 empresarios lo más parecido a un programa. Les dijo que deben adaptarse a los cambios como los sindicalistas y que no habrá ajustes.
Daniel Scioli presentó ayer ante casi 400 empresarios lo más parecido a un programa. Les dijo que deben adaptarse a los cambios como los sindicalistas y que no habrá ajustes.
 Daniel Scioli le dio ayer un giro novedoso a su presentación ante casi 400 empresarios que fueron a escucharlo en el salón Versailles del Hotel Alvear: cargó sobre su persona el discurso oficial, dio definiciones poco frecuentes en el gobernador, como que no habrá ajuste de la economía, o que los empresarios tienen que seguir el ejemplo de los sindicalistas en su adaptación a las nuevas circunstancias.

En síntesis, habló como quien gobierna y hasta ensayó un programa como si fuera a hacerlo en un turno futuro. "Acá se lanzó un candidato a presidente", musitó uno de los presentes, que seguramente prefirió olvidar que Scioli habló hace rato de su aspiración presidencial para 2015. Hasta jugó con el trajinado emblema del círculo rojo -hasta ahora patrimonio del debate entre Mauricio Macri y Cristina de Kirchner- al rematar su presencia en el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción invocando su pertenencia al "virtuoso círculo celeste y blanco" del trabajo, la producción y la paz. Esa mención levantó el momento del aplauso más fuerte, encabezado por el presidente del Cicyp, Eduardo Eurnekian, quien además lo había presentado.

El grupo que lo escuchó cubrió el arco más amplio del empresariado criollo, incluyendo al hoy massista José Ignacio de Mendiguren, quien saludó como dirigente de la UIA y no como candidato a diputado del kirchnerismo disidente del intendente de Tigre. El protocolo privilegió, claro, a Héctor Méndez, actual presidente de la UIA, quien se sentó en la mesa principal junto al gobernador, Eurnekian y, entre otros, Antonio Estrany y Gendre, del grupo Bulgheroni, quien dio las palabras de cierre al almuerzo en el que se sirvió el tópico lomo con salsa de todos los casamientos del Alvear, a cambio de una tarjeta que costó $ 600.

Scioli es hombre de discurso controlado y no se le conocen deslices verbales y entendió la circunstancia: en ese mismo foro, antes del cierre de listas de candidatos, se había presentado allí Sergio Massa y aprovechó para marcar que el dueño de la agenda del intendente es él, que lanzó su disidencia con estilo y agenda sciolista pero quebrando su relación con Olivos. Una manera de decirles: ésta es la primera marca, no pierdan tiempo en el outlet, lo barato sale caro. Scioli caminó por esa cornisa y avanzó en la explicación de que su pertenencia al oficialismo es legítima. Eso le permitió frases como "hay que hacer cambios", pero no de todo y llamó a que estas elecciones legislativas tomen conciencia de lo que conviene preservar.

Explicó que pertenece a un partido que exalta la lealtad y que las decisiones que ha tomado siempre han seguido la ética de la responsabilidad.

Éstas son algunas de las frases principales de su intervención:

• Siento también los desafíos que nos plantean de cara al futuro, porque eso me parece lo más importante, todos conocemos lo que vino ocurriendo en el país y lo que ha sucedido en décadas anteriores, lo importante que es tomar en cuenta todas estas experiencias, aprender de los errores, cuidar lo que haya que cuidar y, juntos, como los trabajadores a través de organizaciones gremiales que se readecuan a estos nuevos tiempos, los empresarios a través de sus entidades, el Estado, somos capaces de encarar una nueva etapa de desarrollo del país.

• Me gusta meterme en los zapatos del otro, es decir, para comprender del otro lado del mostrador, para comprender qué cosas pasan, qué cosas se necesitan, y por eso hemos encarado cambios muy importantes, que en primer lugar tienen que ver con una actitud, que hace a mi personalidad, yo soy profundamente componedor, siempre busco administrar los conflictos con total prudencia y responsabilidad, pensando siempre en el bien del país y de la gente, mirando lejos, muchas veces las coyunturas, no andando para donde sopla el viento.

• Este es un país que ha creado 5 millones de puestos de trabajo, que se ha desendeudado, la deuda que no permite con sentido común a una familia dormir, a una empresa crecer y a un país que lo condicionaba; hoy es muy importante que el crédito esté al servicio del sector privado, y no para ir condicionando al conjunto de la Argentina y las consecuencias sociales que esto ha traído en su momento al país, como también estamos viendo en otros países del mundo lo que comienza como crisis financiera-económica, después tiene un efecto devastador en lo social.

• Soy un convencido de que el futuro no es cambiar todo, eso es el pasado; este encuentro que coincida con el mes de elecciones parlamentarias, en lo cual yo convoco desde el sentido común, a favor del trabajo, de la producción, creo que no es momento de cambiar todo, cuando se está trabajando, mejorar lo que haya que mejorar, corregir lo que haya que corregir, ponerle mucha fuerza a lo que falta

Éstos son temas que hacen al clima empresario y al clima de negocios, porque ese gran salto cualitativo de cara al futuro, mejorar la educación pública, esto hace a la competitividad y el aumento de la capacidad productiva instalada, que tiene que venir de la mano del rol del sistema financiero, que esté al servicio del aumento de los bienes de capital para poder equilibrar la oferta con la demanda; este Gobierno no va a enfriar la economía, y subir la tasa de interés, ni hacer recortes ni hacer ajustes porque lo hemos visto en el pasado cómo se termina, se termina mal, de la peor manera.

• También sé que a muchos de ustedes les pueden llamar la atención decisiones que estuve tomando desde lo político, pero entiendan el sentido de la ética, de la responsabilidad; cuando uno toma decisiones, tiene que pensar las consecuencias que tienen esas decisiones para el conjunto de la sociedad y para el país. Por voluntad del pueblo vengo ocupando en la Argentina las responsabilidades más grandes que puede tener un dirigente político, después de la presidencia de la Nación, que es haber sido vicepresidente, y dos veces gobernador de la provincia más grande del país.

Quería compartir estas reflexiones que no es política, es de vida. Soy un gobernador presente, cuando hay una desgracia estoy ahí, cuando hay un conflicto en una fábrica estoy ahí, porque ésa es mi manera de trabajar.

Cuando terminó el discurso, Scioli, a quien acompañaron sus ministros Silvina Batakis y Cristian Breitenstein (Economía y Producción), y los presidentes del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, y del Grupo Bapro, Santiago Montoya, se levantó de la mesa principal y recorrió las que encabezaban otros empresarios. Entre ellos estaban los empresarios Daniel Pellegrina (vicepresidente la Sociedad Rural), Federico Nicholson, "Charlie" Blaquier, Gustavo Sinosi, Martín Cabrales, Juan Pablo Maglier, abogados como Daniel Funes de Rioja y Eduardo Valdés, el exministro Rafael Bielsa, los banqueros Gabriel Martino (HSBC), Oscar Correa (Santander), Federico Tomasevich (Puente). Se sacó fotos con todos ellos y terminó la ronda en una mesa ocupada por periodistas. Se detuvo con ellos, se sentó y conversó casi media hora con los profesionales y después de dar tiempo a que todos terminasen de comer.

Se levantó y volvió al micrófono para ofrecerse a las preguntas, que volvieron sobre varios tópicos de su disertación. En una de esas respuestas volvió al "rap del suicida", un tramo común en sus explicaciones ante quienes especularon alguna vez con un salto hacia la disidencia. Ahora dicen que me suicido por quedarme en donde estoy; decían lo mismo cuando me dijeron que me suicidaba porque iba a ser ministro de un Gobierno en la crisis de 2001 y que era mejor quedarme en el Congreso, o cuando fui candidato a vice de Néstor Kirchner, que medía dos puntos, o que me suicidaba cuando fui de gobernador porque me pondría de sombrero la crisis de la provincia. La última respuesta le dio el pie para el remate de su pertenencia al círculo "celestre y blanco", frase que sumó al imaginario de la campaña.

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