5 de junio 2014 - 00:14

Con Forster habrá ahora una usina de pensamiento

Expuso al Gobierno a la polémica más que lo prudente en tiempos de turbulencia el decreto que designó al docente de filosofía Ricardo Forster en una función que su sola definición puede llevarle todo el tiempo en que la desempeñará: secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, dependiente del Ministerio de Cultura. Sólo la imaginación de una artista como Teresa Parodi podría justificar el nombre de ese cargo que es, en sí, una metáfora. Evoca antecedentes asiáticos en países en donde hay ministerios "de la felicidad" o, alguno más cercano, en San Luis, donde hubo carteras "de la paz".

Nomenclaturas de este tipo pesan desde el vamos a quien las desempeña. Forster dedicó el día de ayer a justificar ese nombre aclarando que "la secretaría no va a ser una de pensamiento cerrado, lineal, unívoco, dogmático, no es mi rasgo, no es mi historia". Desde que asuma, este experto en Walter Benjamin deberá esmerarse para que no le atribuyan intenciones autoritarias, algo de lo que siempre tienen que disculparse los gobiernos peronistas.

Forster explicó que desde su nuevo cargo buscará "generar las condiciones para habilitar un debate de ideas en el país", un empeño conmovedor como si esos procesos se desencadenasen desde despachos oficiales.

Forster fue candidato a diputado nacional por la Capital en las últimas elecciones e integra el grupo Carta Abierta que reúne a kirchneristas no pejotistas identificados con el trabajo de la docencia. Son en su mayoría -si no todos- empleados del Estado. Por eso debió aclarar, antes de asumir, que el sueldo que percibirá como secretario de Estado es "inferior" a sus actuales ingresos como académico. Nadie había echado mano anoche de su declaración jurada, pero en el nivel de secretario de Estado el salario es superior al de diputado nacional, soldada que está por encima de los puestos docentes o de investigadores que cobran horas-cátedra y por proyectos de investigación. No debió mencionar el tema: desafiar a la lupa fiscal es sólo para expertos y estamos en temporada de pirañas.

"Si se tomasen la molestia de leer parte de lo que he escrito estos años, van a ver lo lejos que estoy de ubicarme en una tradición de pensamiento único, de dogmatismo, de adoctrinamiento ideológico"
, remarcó, y aseguró que desde la secretaría "se discutirá a Borges y a Cortázar, a Sarmiento y a Marechal, a Scalabrini Ortiz y a Silvio Frondizzi, y también a las grandes tradiciones del pensamiento conservador argentino". Según consta en el Boletín Oficial, la "responsabilidad primaria" del nuevo cargo de Forster será la de "diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional, ajustado a los lineamientos que fije la secretaría".

La designación es un mensaje claro de Cristina de Kirchner hacia el peronismo: el coordinador del pensamiento nacional será un hombre de otras filas, un "entrista" dirían en los años 60. Una manera de maltratar quizás a los intelectuales del peronismo, que es también otra tradición nacional. Arturo Jauretche -numen de lo nac y pop- fue presidente del Banco Provincia, pero cuando se jugó por la candidatura de Domingo Mercante en 1949 terminó perseguido por su propio Gobierno. Raúl Scalabrini Ortiz, otra leyenda de esa línea, nunca tuvo un cargo importante en el peronismo. "No estaba cerca de la gente que convenía", reflexionó alguna vez sobre él Miguel Unamuno. Más suerte tuvo el padrino de mucho kirchnerista de hoy: Jorge Abelardo Ramos llegó a ser embajador pero de Carlos Menem.

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