Alex de la Iglesia mezcla su admiración por Billy Wilder y su idolatrado Berlanga en una comedia negrísima que también tiene algún guiño a la odisea de los mineros chilenos. El creativo que acuñó el slogan "la chispa de la vida", no tiene trabajo y ni siquiera los tipos a los que hizo millonarios le reconocen su aporte genial. Peor aún, buscando el hotel de su luna de miel para mantener la chispa de su matrimonio, se encuentra con que fue arrasado por una excavación arqueológica. Todo empeora seriamente, el antihéroe termina con un hierro clavado en el cráneo, sin que se lo pueda mover ni un centímetro para llevarlo al quirófano ya que el menor cambio podría matarlo. Por supuesto todo se convertirá en un circo mediático con gags muy eficaces y todo el talento del gran director español.
| D.C. |



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