25 de agosto 2011 - 00:00

Con la mística no alcanzó

Leandro Damiao fue el gran protagonista de esta Recopa; aquí festeja el primero de sus dos goles. Con su potencia confundió a toda la defensa. Independiente luchó, pero no pudo.
Leandro Damiao fue el gran protagonista de esta Recopa; aquí festeja el primero de sus dos goles. Con su potencia confundió a toda la defensa. Independiente luchó, pero no pudo.
Independiente luchó hasta el final haciendo pesar su mística copera, pero no pudo ante un Internacional que ganaba con mucha facilidad en el primer tiempo, pero después se complicó y terminó definiéndolo sobre el final con un penal de Navarro a Jo, que bien pudo interpretarse como un choque casual.

Internacional pegó primero y pegó dos veces, mostrando toda la capacidad goleadora de Leandro Damiao. El alto delantero en el primer gol «quebró la cintura» para dejar desairados a Osmar Ferreira y Gabriel Milito, y derrotó a Hilario Navarro con un puntazo y en el segundo le ganó el mano a mano a Julián Velázquez y definió antes que lo cruzara Gabriel Milito.

Parecía entonces que el partido estaba definido antes de los 30 minutos, porque Internacional manejaba el juego y los tiempos, mientras que Independiente tenía muchos problemas para conseguir la pelota.

En el segundo tiempo, Antonio Mohamed optó por la entrada del colombiano Iván Vélez por Iván Pérez y cambió el dibujo, jugando con una línea de tres y adelantando a los laterales como carrileros. A los 4 minutos Maxi Velázquez aprovechó una desatención defensiva y puso el 2 a 1, con lo que Independiente revivió. Inter intentó retomar el dominio, pero chocó contra un equipo ordenado, que además complicaba a la defensa brasileña con el contraataque.

Leandro Damiao no parecía el mismo del primer tiempo, porque antes ganaba con su potencia y ahora perdía todas las pelotas divididas. El partido se dirigía al alargue y posiblemente a los penales, pero en uno de los intentos de Internacional Jo le ganó las espaldas a Julián Velázquez y cuando Hilario Navarro se le tiró a los pies, lo tocó, y Jorge Larrionda entendió que era penal, que Kléber cambió por gol con la calidad acostumbrada de los brasileños para pegarle a la pelota.