12 de mayo 2014 - 00:00

Concha Buika: una excelente cantante que habla demasiado

Buika resulta mucho más interesante en el disco, porque en vivo, habla mucho, balbucea, cuenta historias personales, y entonces el show se hace moroso, interrumpido, innecesariamente alargado.
Buika resulta mucho más interesante en el disco, porque en vivo, habla mucho, balbucea, cuenta historias personales, y entonces el show se hace moroso, interrumpido, innecesariamente alargado.
Presentación de "La noche más larga". Concha Buika (voz). Con M.Y. González Cárdenas (bajo), V. Turgutyan (guitarra) y R. Suárez Escobar "Porrina" (percusión). Soporte: S. Corizzo (voz, guitarra). (Teatro Gran Rex; 8 de mayo).

Concha Buika, es una artista difícil de encasillar. Es española, de ascendencia africana, nacida en Palma de Mallorca. Y le encanta jugar en los bordes de la heterodoxia. No fue casual que su nombre explotara internacionalmente de la mano del no menos anticonvencional Pedro Almodóvar ,cuando la eligió para musicalizar "La piel que habito". Ni que su público, también en Argentina, esté formado por buscadores de novedades y por espíritus curiosos.

Buika navega distintas aguas, del flamenco al rock, del pop a la canción latinoamericana; e insólitamente su más reciente disco, "La noche más larga", fue nominado para los Grammy 2014 en la categoría "latin jazz". Este álbum es una mezcla de canciones, algunas pocas propias y unas cuantas de artistas variados, de Fito Páez a Ernesto Lecuona, pasando por Jacques Brel, Roque Narvaja, Billie Holiday o Dino Ramos, entre otros. Ese es el material que vino a presentar en una ciudad que siempre le abrió los brazos y en la enorme sala del Gran Rex, que esta vez no pudo llenar. Y se repitió lo que había pasado en otros shows: Buika resulta mucho más interesante en el disco que en el vivo. Se regodea exageradamente en el papel de personaje curioso, y no son pocas las veces que se pierde en su propia nebulosa. Habla mucho; cuenta historias que se suponen personales y probablemente lo sean. Bromea sobre su gusto por la marihuana y su modo de expresarse hace suponer un consumo reciente. Balbucea antes de arrancar cada canción y entonces el show se hace moroso, interrumpido, innecesariamente alargado. Como en los discos, lo mejor está cuando canta, sean canciones del nuevo álbum o de otros anteriores, en una lista que incluye por ejemplo "Mi niña Lola", "Siboney", "Sueño con ella", "Santa Lucía", "Canción de las simples cosas", "Que nadie sepa mi sufrir", "El último trago", "Luz de luna", etc.

En este contexto, los integrantes del trío de estructura clásica que la acompaña son muchas veces más seguidores de una artista de "stand up" que de una cantante, obligados a preludiar sus largas peroratas. Aunque cuando pueden mostrarse, se nota que tienen con qué ocupar su lugar, muy especialmente el responsable de la percusión, Ramón Suárez Escobar "Porrina".

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