Congreso: 48 horas de tensión oficialista por dólar y ministros

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Legisladores de Cambiemos piden precisiones políticas y económicas más que campañas en redes. Quejas por venenosas críticas en las provincias. La oposición espera el Presupuesto 2019 con internas propias.

La golosa escalada del dólar de las últimas 48 horas descuajeringó a legisladores oficialistas, quienes pasaron de abrazar al presidente en Olivos el jueves pasado a pedir rápidas respuestas al Ejecutivo. El titular provisional del Senado, Federico Pinedo (PRO), se encontró ayer con Mauricio Macri y regresó con un escueto mensaje de esperanza ante la casi inexistente comunicación real entre Casa Rosada y el Congreso.

Según confió un puñado de diputados y senadores de Cambiemos a Ámbito Financiero, Pinedo regresó con las siguientes reflexiones de parte del jefe de Estado: el dólar en ese momento estaba en plena subida- bajará y se reacomodará; los cambios de Gabinete no se anuncian en momentos de temblores; y hay que mantener la "tranquilidad".

"Nosotros no podemos volver a nuestras provincias y dar la cara sólo con un 'hashtag' para las redes sociales. Tenemos que empezar a hablar con la verdad", sintetizó un legislador top de Cambiemos en el Congreso. Sin embargo, este tipo de alertas no conmueve ni moviliza al presidente de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó. Mucho menos a Gabriela Michetti.

Por ahora, los que intentan contener a los oficialismos en ambas cámaras son el radical Mario Negri (Diputados) y Pinedo (Senado), con algunas ayudas en cada caso. Desde el Ejecutivo mientras tanto desprecian a sus legisladores, quienes luego reciben todos los cachetazos de la oposición.

La semana próxima, el cascoteado jefe de Gabinete, Marcos Peña, debe asistir al Senado. Tendrá que presentarse el miércoles para dar un informe de gestión ante el peronismo, el cristichavismo y legisladores propios que preguntan todavía cuál es la función de la secretaria de relaciones parlamentarias, Lucía Aboud, de nulo contacto con el Congreso.

Gran parte del antimacrismo se encuentra en modo espectador y pretende discutir con tiempo el Presupuesto 2019, único foco de debate serio que por ahora tiene el Congreso. Si bien hay un guiño inicial en cuanto a no dejar al Ejecutivo sin ley de gastos para el año próximo -por todo lo que significaría el golpe político ante una negativa-, la oposición regala internas menores que aturden el escenario parlamentario.

El caso principal se presenta en el peronismo, que en medio de un despelotado sendero pre-electoral se divide ante votaciones espinosas por nostalgias nestoristas y cristinistas, o ante el avance de la Justicia en diversas causas. A esta situación se le suman los oscilantes cambios de humor de los incontrolables gobernadores, que timonean entre los contactos con la Rosada y sus panoramas locales.

Otro caso particular se da con el Frente Renovador. Días atrás, fuentes del espacio confiaron a este diario la viabilidad de votar el Presupuesto 2019 que enviará el Ejecutivo. Esa orden llegó al bloque de Diputados y al menos dos integrantes ya mostraron reparos, lo que anticipa una segura división para esa discusión. En plena tormenta cambiaria reapareció el siempre serpenteante Sergio Massa.

El Frente para la Victoria, más acostumbrado a estar adoctrinado por el no diálogo que impuso siempre Cristina de Kirchner dentro de sus bloques, también cuenta con algunos valientes que anuncian por lo bajo la poca necesidad de estar siempre no sólo en plena confrontación, sino también sin ningún tipo de estrategia más que la de patinar ante cada discurso.

Además de la visita del cuestionado Peña -el único que le ganó ayer al dólar, si de enojos se trata-, una comisión bicameral recibirá la semana próxima al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, para que exponga sobre la ola que deberán surfear los contratos de Participación Público Privado, única línea de esperanza que abraza el Gobierno para mantener la obra pública en campaña electoral.

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