18 de febrero 2011 - 00:00

Congreso arranca con crisis por jefaturas en todos los bloques

Agustín Rossi. Federico Pinedo. Oscar Aguad. Ricardo Gil Lavedra. Adrián Pérez. Felipe Solá.
Agustín Rossi. Federico Pinedo. Oscar Aguad. Ricardo Gil Lavedra. Adrián Pérez. Felipe Solá.
Arranca el año en el Congreso y nada indica que pueda lograrse algún nivel de diálogo civilizado entre oficialismo y oposición, siguiendo así la línea de 2010, que es calificado por todos los sectores como el peor en muchos años en materia parlamentaria. A no entusiasmarse, entonces, con la apelación que hizo el radicalismo de discutir ahora el Presupuesto 2011 porque es el propio Gobierno el que no tiene el más mínimo interés en que ahora le revisen los números; menos cuando Cristina de Kirchner ya está muy cómoda gobernando las cuentas públicas por decreto sin la incomodidad de una ley que la limite.

El límite de mínima ya lo puso Eduardo Fellner y, la verdad, no es muy alentador: esta semana se ilusionó con organizar un diálogo que garantizara al menos una sesión por mes, algo de por sí imposible en un año electoral y más en este donde todas las leyes pendientes son tema de la campaña que ya comenzó.

Pero por si con ese panorama no bastara, existe otra realidad que complica aún más la situación. Desde diciembre, cuando estalló Diputados y solo el Senado pudo organizar una última sesión para garantizarle a Cristina de Kirchner la aprobación de los ascensos a militares, todos los liderazgos en los bloques quedaron cuestionados.

La crisis de funcionamiento llegó a tal punto, sobre todo en Diputados, que no solo quedó sin aprobar el Presupuesto 2011, tampoco votaron allí la autorización anual que debe dar el Congreso para la realización de ejercicios militares, entendiendo esto tanto para la salida de tropas argentinas al exterior como para el ingreso de las extranjeras, un tema que por estos días se entrecruza con los problemas con el avión estadounidense que llegó a Ezeiza con carga, precisamente, para un entrenamiento a la Policía.

Pero lo cierto es que el ejemplo sirve para demostrar la situación del Congreso: durante este año, el Gobierno deberá cancelar una decena de ejercicios de colaboración con fuerzas armadas de otros países, ya que estas actividades no pueden ser autorizadas, salvo ante una emergencia, por el Poder Ejecutivo.

La crisis interna de los bloques afecta a todos y más cuando las internas cruzan cada bancada con una división mortal.

Lo sabe Agustín Rossi, que hace equilibrio desde hace tiempo entre el ultrakirchnerismo, los oficialistas críticos y los moderados. Tras un descanso a esas pujas que le dio el fallecimiento de Néstor Kirchner, la pelea por las colectoras ya le estropeó el comienzo del año a su bloque, sabiendo que el futuro de esa pelea también definirá la suerte de la subbancada bonaerense que, de hecho, es la que pueda desestabilizar el bloque.

La interna también complica al bloque radical. Se sabe que el ascenso de Ricardo Gil Lavedra a la presidencia no fue un hecho pacífico. Pero hasta ese momento la pelea se daba entre cobistas y alfonsinistas. El desplazamiento del cordobés Oscar Aguad, seguidor de Julio Cobos, fue en ese sentido, pero aunque el mendocino ahora dude en presentarse o no en la interna abierta del 14 de agosto, nada de eso ayudó a calmar las heridas que dividieron a la bancada en diciembre.

Menos cuando hasta Elisa Carrió participó en ese proceso pegando al alfonsinismo en una supuesta negociación con el Gobierno y despegando a Aguad de esa sospecha.

Ahora los que apoyaban a Cobos en el bloque radical miran a Sanz con más simpatía. De hecho, muchos diputados y senadores ya lo preferían como candidato antes que definiera ir a una interna cuerpo a cuerpo con Alfonsín.

Mientras la Coalición Cívica se mantiene con cierta tranquilidad y Adrián Pérez no parece tener ninguna rebeldía interna en puerta, la situación de Felipe Solá dista de ser tranquila. En realidad, la explosión en el Peronismo Federal ya lo borró de la conducción efectiva de ese bloque y hoy mantiene un liderazgo nominal de una bancada hoy difícil de definir.

El PRO tampoco puede cantar victoria: ayer ese bloque se reunió por primera vez desde la crisis de fin de 2010, cuando el propio Federico Pinedo reconoció no poder explicar por qué le faltaban diputados del recinto, abriendo así una investigación interna en la que intervino el propio Mauricio Macri frente a un bloque al filo de la ruptura.

Ayer, Pinedo hizo una apelación a la unidad, pero en la bancada hay decepción por cómo se está planteando el armado de la campaña. Tras la decisión de que los diputados nacionales partieran al interior a negociar la situación del macrismo en cada distrito, la interna también se coló en ese bloque en medio de recelos y hasta acusaciones internas por protagonismos no conseguidos en ese proceso.

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