11 de diciembre 2017 - 20:45

Construcción: un fuerte crecimiento, con la obligación de todos para consolidarlo

La actividad fue impulsada por la obra pública. Se espera que la inversión del sector privado llegue en 2018 por la aparición de los créditos hipotecarios.

Gustavo Weiss.
Gustavo Weiss.
La actividad de la construcción creció fuertemente durante este año, en general en todas las regiones de la Argentina, luego de la brusca caída registrada en 2016. Esta notoria mejora permitió recuperar el empleo registrado vigente a fines de 2015, con expectativas positivas para 2018, luego de alcanzar este año consumos récord de cemento y asfalto.

Debemos reconocer que la actividad fue impulsada por las obras públicas, en particular las viales, restando por alcanzar un empuje similar en la construcción privada y en la vivienda social, aunque creemos que las expectativas son buenas para estos rubros.

Financiamiento

Es que la aparición del crédito hipotecario está generando un mercado inmobiliario que, creemos, crecerá fuertemente, al posibilitar el acceso a la vivienda de los sectores medios. Es deseable, eso sí, que la gran actividad que existe para la compra de unidades usadas se extienda a construcciones nuevas, de modo de evitar la generación de una burbuja de precios, por falta de oferta.

Las expectativas son altas, desde el momento en que el Gobierno asegura que la inversión global en el rubro construcción crecerá 60 por ciento respecto de este año, sumando proyectos no financiados por el Tesoro, como los Contratos de PPP, los acuerdos bilaterales, los fideicomisos y otros instrumentos extra presupuestarios. Es lógico, de todos modos, suponer que habrá que tener en cuenta a los siguientes ejercicios también, para que maduren los proyectos y las ingenierías financieras a diseñar en 2018. O sea, la clave será poder continuar con la tendencia positiva en 2019 y los años siguientes.

El dinamismo esperado también dependerá de un crecimiento parejo y generalizado, que permita, por ejemplo, poner en marcha los planes de construcción de viviendas sociales en el interior. Un proceso de esas características será muy beneficioso, en especial para las pequeñas empresas constructoras de cada región.

En el aspecto impositivo, sería positivo para toda actividad que se modere el impacto de impuestos distorsivos, que afectan a la competitividad, como es el caso de Ingresos Brutos y otras tasas locales.

En lo que hace a la regulación laboral, es fundamental tender a disminuir la litigiosidad, de modo de consolidar un programa previsible de los costos y a fomentos a la productividad.

Teniendo en cuenta las buenas expectativas ya descriptas, para llegar rápidamente a la reactivación del sector, y de toda la economía, sería conveniente apoyar la inversión privada en construcción de vivienda, mediante la precalificación de los adquirentes de boletos en el "pozo" y crédito a los desarrolladores-constructores durante la obra.

Debería sostenerse -por un nuevo ejercicio fiscal cuanto menos- la ejecución de viviendas sociales en el interior del país, con recursos del Tesoro, hasta tanto los actores del sector (constructores, propietarios de tierra, entidades intermedias de interesados, bancos) se adapten a los nuevos esquemas contractuales. Similar esquema de transición gradual sería deseable entre los actuales regímenes de obra pública tradicional y los nuevos esquemas de Participación Público Privada -PPP-, que, según la experiencia internacional, llevan un proceso transaccional prolongado desde su anuncio hasta el inicio de los trabajos en la obra.

Lo que se viene

Como decimos siempre, y lo reiteramos en la reciente convención anual de la Cámara, la construcción es madre del crecimiento general de la economía, tanto como declina del mismo modo en períodos de retroceso. Pero estamos convencidos de que se impondrá el sano criterio de apostar al crecimiento sobre bases sólidas, sin atajos ni fórmulas raras. Confiamos en que la actual etapa de reinserción del país en el concierto internacional es definitiva, lo que impedirá duros retrocesos.

Creemos también que es una decisión de las autoridades, de la mayor parte de la dirigencia y, claro está, y de modo fundamental, de la sociedad argentina, el no permitir que se trunquen los sueños de todos los que deseamos un país en camino a su definitivo desarrollo.

También, por supuesto, es importante tener la capacidad de aprovechar la disponibilidad de activos financieros internacionales, con la intención de consolidar los pilares que hagan a ese desarrollo socioeconómico que deseamos y merecemos.

(*) Presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.

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