1 de julio 2011 - 00:00

Consuelo argentino: deporte mundial también en crisis

El basquetbolista argentino Manu Ginóbili, como otras estrellas de la NBA, no podrá jugar por el paro que decretó el sindicato de jugadores tras el fracaso de las conversaciones salariales.
El basquetbolista argentino Manu Ginóbili, como otras estrellas de la NBA, no podrá jugar por el paro que decretó el sindicato de jugadores tras el fracaso de las conversaciones salariales.
La crisis económica no sólo es del fútbol argentino, sino del deporte mundial en general. La NBA entró en «lockout», ya que los clubes y el sindicato de jugadores no han llegado a un acuerdo, y el baloncesto estadounidense quedará paralizado, tras la reunión que ayer mantuvieron en Nueva York los representantes de los clubes, el comisionado David Stern y el sindicato de jugadores.

«Los jugadores quieren seguir jugando al baloncesto y estamos muy decepcionados», dijo Billy Hunter, líder del sindicato de jugadores después que las conversaciones salariales fracasaran. La NBA decreta así un paro por primera vez desde la campaña 1998-99, la única ocasión en que la NBA entró en una huelga.

«Tratamos de evitar el bloqueo», dijo Matt Bonner, un jugador y miembro del comité ejecutivo del sindicato. «Lamentablemente, no pudimos llegar a un acuerdo». El paro deja en suspenso todos los negocios de la Liga, incluyendo los cambios entre equipos y las firmas de agentes libres, actividades que debían empezar hoy.

Ésta es la segunda liga profesional estadounidense que entra en paro laboral, luego del bloqueo establecido por los dueños de equipo de la NFL. La huelga del fútbol americano entra en su día 107 de vigencia sin que propietarios y jugadores hayan llegado a un acuerdo para el reparto de multimillonarias ganancias. Además, la situación en el fútbol europeo está atravesando uno de los peores momentos.

De esta forma, 31 jugadores de primera división española quedaron libres este año y pasan así a engrosar la extensa nómina de trabajadores sin empleo. La grave situación económica que están atravesando los clubes españoles ha hecho que en esta campaña no sean tantos los jugadores que se quedan sin equipo. La mayoría está aceptando renovar su contrato a precios muy bajos ante la posibilidad de quedarse un año en blanco, algo impensable hace una década. Esto ha provocado, además, que los clubes echen mano cada vez más a los inferiores, algo que desde la prensa deportiva española consideran positivo. Así parece que la situación económica de River se asemeja a la realidad que se vive en todo el mundo.