Consulta popular: la esperanza opositora contra vetos de Cristina

Edición Impresa

La guerra parlamentaria entre kirchneristas y opositores se prepara ahora para desbordar los límites del Congreso: UCR, PRO y Coalición Cívica avanzan en un acuerdo para impulsar una consulta popular para modificar así las principales leyes aprobadas por el Gobierno nacional y eludir el poder de veto de Cristina de Kirchner.

Se trata de un mecanismo de participación ciudadana previsto en el artículo 40 de la Constitución nacional y que le permite a la Cámara de Diputados someter a consulta popular un proyecto de ley que con el voto afirmativo de los votantes quedará automáticamente promulgado.

Ayer, el jefe de los diputados PRO, Federico Pinedo, admitió que ya contactó a su par de la UCR, el cordobés Oscar Aguad, y al titular de la bancada de la Coalición Cívica, Adrián Pérez, para que los legisladores opositores implementen la consulta popular a partir del recambio legislativo del 10 de diciembre. Para el antikirchnerismo es la única vía de evitar que, una vez que el oficialismo pierda la mayoría en ambas Cámaras del Congreso, las leyes aprobadas por la oposición sean vetadas por Cristina de Kirchner.

La batería de reformas que radicales, macristas y cívicos para el próximo período legislativo es extenso y conocido: modificación de la ley del Consejo de la Magistratura y de la ley de medios, eliminación de los superpoderes, baja de las retenciones al campo y hasta una contrarreforma política para dejar sin efecto el proyecto que presentará hoy la Presidente.

Pero aunque el oficialismo quedará el año que viene con unos 90 diputados sobre un total de 257, la oposición no tendrá mayoría suficiente en el recinto para rechazar los vetos de Cristina de Kirchner con las dos terceras partes del total de bancas.

Análisis

Por eso, Pinedo y compañía ya estudian el artículo 40 de la Constitución nacional: «El Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nación lo convertirá en ley, y su promulgación será automática.

El Congreso o el presidente de la Nación, dentro de sus respectivas competencias, podrán convocar a consulta popular no vinculante. En este caso, el voto no será obligatorio.

El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, reglamentará las materias, procedimientos y oportunidad de la consulta popular».

«Más allá del cambio del 10 de diciembre, todas nuestras propuestas pueden ser vetadas por la Presidenta. Por eso, estamos de acuerdo en lanzar una consulta popular, es decir, un proyecto de ley que no puede ser vetado por el Poder Ejecutivo. Y estamos dispuestos a hacerlo», confirmó Aguad.

Propósito

Pinedo también explicó que la idea es hacer acuerdos en la oposición sobre algunos pocos temas para luego presentar los proyectos en conjunto y convocar a consulta popular, teniendo en cuenta que si bien la oposición puede tener mayoría en las cámaras, «la presidente Kirchner podría vetar lo que resuelva el Congreso. Vamos a acudir al pueblo para evitar que dos o tres se lleven todo puesto».

El temor de Pinedo, Aguad y Pérez tiene antecedentes inmediatos. La Presidente vetó dos leyes sancionadas por el Congreso: la ley de glaciares, que había sido aprobada por unanimidad por el Senado y la Cámara de Diputados, y también la ley de emergencia agropecuaria presentada por Francisco de Narváez.

Más allá de esos vetos puntuales, el año próximo el mecanismo podría convertirse en una práctica habitual, ya que las dos cámaras estarán dominadas por la oposición, que contará con número suficiente para aprobar sus propias iniciativas e incluso dejar sin efecto las leyes impulsadas por el kirchnerismo desde 2003.

Dejá tu comentario