16 de diciembre 2011 - 00:00

Contener la inflación será clave para las inversiones

Contener la inflación será clave para las inversiones
La inflación es la manifestación de lo que no funciona bien en la economía. Hasta 2011 se hizo tolerable porque los aumentos de salarios fueron de la mano del aumento del costo de vida y hasta lo superaron. Para el Gobierno, hasta hoy fue un buen negocio porque le incrementó los ingresos vía impuestos.

El problema es que la economía no tolera más inflación, es un mecanismo que se agotó. Lo que este indicador le dice al Gobierno es que el país está viviendo por encima de sus posibilidades, que no se creó tanta riqueza como la que se repartió. La inflación ataca a los ingresos a través del aumento de los precios.

Las elevadas tasas de interés y un dólar marginal atrasado son muestras de que la inflación va por todo y que no se la puede enfrentar con medidas parciales. Es un formidable enemigo que necesita de una formidable resistencia.

Para atenuar la inflación, el Gobierno acudió al atraso cambiario y al congelamiento de tarifas, lo que generó toda clase de señales de su insuficiencia como herramientas.

La eliminación de los subsidios es un paso positivo, pero es apenas una señal de que se quiere resolver el problema. La Argentina padece el mal de los países europeos, un enorme gasto público que es infinanciable.

Ahora terminó una etapa del modelo, porque no hay caja para financiarlo, y esto se refleja en el mercado financiero con más crudeza que en cualquier otro sector.

La fuga de capitales ha hecho que 2011 termine con las tasas de interés más elevadas desde noviembre de 2008 y están a punto de alcanzar su máximo desde 2003.

TASAS

Este nivel de tasas implica una fuerte caída del consumo. El problema es que los depósitos a plazo fijo en pesos están creciendo a un ritmo del 5% mensual. Ese dinero que va a plazos fijos cortos, de no más de 30 días, aprovechando el rendimiento de casi un 2% mensual, sale del circuito del consumo. Si bien ahorro es igual a inversión, si un banco capta a más del 23% anual, su tasa activa para prestar dinero será considerablemente superior e impagable para el tomador.

Las tasas de interés por plazos fijos a 30 días más que se duplicaron en 2011: comenzaron el año al 10% anual y alcanzan ya al 23,5%.

La tasa no subió de manera casual, sino en defensa propia. Cuando comenzó el retiro de dólares de los bancos, hubo que elevarlas para retener a los clientes. Faltaban pesos y había que pagar lo que se pudiera para retener los depósitos en moneda local y no quedar descalzados ante los préstamos otorgados.

Estas elevadas tasas también funcionaron como atractivo para los inversores, tentándolos a que vendan dólares al contado y coloquen los pesos a plazo fijo. Si tenían dudas sobre el valor del dólar, el Banco Central les aseguró con su estrategia un dólar barato a fin de año de no más de $ 4,32. Esto significa que podían colocar su dinero al 22% anual y asumir un costo del 10% anual para asegurar el valor del dólar a la hora de la recompra.

Todas las medidas para calmar al billete estadounidense fueron de muy corto plazo.

Las altas tasas en pesos, si bien son atractivas, no consiguieron persuadir a los ahorristas de la inconveniencia de dolarizarse.

Es que con las tasas altas no alcanza, y por errores groseros del pasado el mercado financiero se quedó sin instrumentos que defiendan al ahorrista de la inflación.

Cuando a finales de enero de 2007 se alteró la forma de medir la inflación y se intervino el INDEC, comenzó la agonía lenta de los bonos del canje de la deuda en pesos y de los posdefault indexados.

El Discount en moneda local, que había alcanzado un máximo de $ 152 en enero de 2007, ahora cotiza a $ 113. Con la enorme inflación que hubo en ese lapso, el bono en lugar de subir retrocedió un 26%.

Si se toma el precio con el que debutó en el mercado secundario en abril de 2005 de $ 104, las pérdidas son mayores. Este bono valía ese precio con el cupón PBI incluido; si se le descuenta ese cupón, el precio era de $ 100. En otras palabras, tomando los dividendos cobrados, en 6 años el que compró el Discount en pesos ganó un 22%, una cifra irrisoria comparada con la inflación. Es como tener un instrumento que dé una ganancia de menos del 4% anual en pesos. Los Discount fueron el peor negocio de los ahorristas.

Durante largo tiempo parecía que el engaño del INDEC no iba a traer grandes consecuencias, lo que fue un error. La fuga de capitales comenzó a armarse de manera lenta pero segura. Dicho engaño equivale a un default encubierto, porque se cambiaron las condiciones de emisión de los bonos indexados y se castigó a los inversores que apostaron al país canjeando sus bonos defaulteados en dólares por los indexados en pesos. Nuevamente los que apostaron al dólar tuvieron razón.

FUGA

Desde 2007, la salida de capitales comenzó a asolar la economía y cada año fue más elevada que el anterior.

En el último año, el derrumbe de los papeles soberanos en pesos fue del 23%, mientras el dólar marginal, que comenzó 2011 en un valor de $ 4,11, termina a alrededor de $ 5, es decir que subió un 21%.

Este maltrato a los inversores en pesos hace que la dolarización aparezca como una opción para defender el dinero.

Los que respondieron bien fueron los títulos en dólares de mediano plazo. El Boden 2015 y el Bonar X fueron refugios elegidos por los inversores. Si se observa el índice de bonos en dólares del Mercado Abierto Electrónico (MAE), la suba promedio de los títulos fue del 22% (medidos en pesos), en línea con lo que aumentó el dólar.

Cabe aclarar que en la última parte del año los bonos en dólares se vieron afectados por la volatilidad de Europa y Estados Unidos. A pesar del clima mundial desfavorable, sobrellevaron su condición de refugio.

El otro activo que defendió el dinero de los inversores fue el oro, que en el año subió casi un 22%.

Si se observa lo que ha ocurrido con los activos dolarizados, que subieron en promedio un 22%, se verá que los inversores más conservadores fueron los que mejor entendieron lo que estaba sucediendo con la economía local.

CUPONES

Las otras opciones favorables fueron los cupones PBI, pero los emitidos en pesos sobre el final de 2011 se vieron afectados por los ruidos del dólar, mientras que los nominados en dólares con legislación Nueva York soportaron mejor el cambio de humor.

Los cupones habían subido en 2010 alrededor del 200%. En 2011 no pudieron repetir semejante performance y casi no variaron de precio. A su favor tienen que la renta que pagarán a fin de 2011 y 2012 cubre el 70% del precio del cupón y que quedan varios años por delante para ganar. Si la economía llegara a crecer más del 3,5% en 2012, habría dividendos en 2013.

Lo que sucederá en 2012 es la gran incógnita, porque los cupones, al estar atados al crecimiento de la economía, dependen del precio de la soja.

Lo cierto es que todo indica que los ahorristas e inversores esperarán 2012 dolarizados. Quieren ver si el Gobierno hace el ajuste que la economía reclama antes de pasar a activos de más riesgo.

Si no hay ajuste, las tasas continuarán elevadas porque se seguirá eligiendo el dólar como activo de refugio. Como los controles se van acentuando, el precio del mercado marginal puede ir en alza y tornarse más atractivo.

A principios de 2011 tan sólo 11 centavos separaban al dólar de las casas de cambio del «blue»; ahora esa diferencia se estiró a 70 centavos. La diferencia entre ambos tipos de cambio marca la intensidad de la fuga de divisas.

La solución es recrear la confianza bajando los subsidios y controlando el gasto. La Argentina deberá volver a ser competitiva con el mundo no sólo mejorando el tipo de cambio, sino también bajando los costos. Hay convenios sectoriales que, si se propaga la crisis del mundo, serán impagables.

El año próximo no parece ser uno en el que se podrá soportar el descontrol de los gastos. Como un ajuste implica un menor nivel de salarios, habrá que ver la voluntad oficial de poner en caja a la economía. La crisis del mundo seguirá y afectará a todos. n

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