22 de abril 2009 - 00:00

Contra reloj: en 10 días, Kirchner anuncia si juega

Sonrientes, Néstor Kirchner y Daniel Scioli encabezaron ayer un acto del PJ en Mar de Ajó: hoy estarán, otra vez juntos, en Berazategui, con Juan José Mussi.
Sonrientes, Néstor Kirchner y Daniel Scioli encabezaron ayer un acto del PJ en Mar de Ajó: hoy estarán, otra vez juntos, en Berazategui, con Juan José Mussi.
Néstor Kirchner mantendrá la intriga sobre si será o no candidato a diputado en Buenos Aires hasta el 1 de mayo. Ese fin de semana largo, a una semana del cierre de listas -que opera la medianoche del 9 de mayo-, el patagónico blanqueará su juego.
El trhiller sobre el dibujo final de la boleta K seguirá, sin embargo, cargado de suspenso. Kirchner, dicen a su lado, está decidido a jugar, pero en el PJ crece el clamor para que la cabeza de la boleta sea Daniel Scioli. Pragmatismo puro: mide entre 8 y 10 puntos más.
Esa hipótesis ganará metraje este viernes cuando, en Tres de Febrero, se reúna el Consejo del PJ bonaerense que encabeza Alberto Balestrini. Kirchner -se afirmó anoche- no irá y dejará el show de cierre en manos de Scioli. ¿Un anticipo? ¿Un indicio para leer bajo el agua? Quizá. Esa ausencia no será el único mensaje de la asamblea partidaria que, como único tema, delegará en la «mesa chica» la facultad para sellar alianzas. La orden de Kirchner es simple: recurrir, como de 2003 a 2007, a la marca electoral Frente para la Victoria (FpV).
No es una decisión cualquiera. El jueves pasado, en La Plata, la cúpula del PJ echó a correr la intención de que en las elecciones del 28 de junio se recupere la sigla PJ o, al menos, se use el sello Frente Justicialista para la Victoria.
Kirchner, de todos modos, ordenó insistir con su marca original: FpV. Abundan las señales cruzadas. Ayer, por caso, el patagónico cerró la serie de rondas con dirigentes del interior bonaerense de distritos gobernados por la oposición. En persona, Kirchner se dedicó a escuchar y ordenar los armados de los «Sin Techo».
«Estamos mucho mejor de lo que imaginábamos», dijeron, ayer, desde el corazón ultra-K. A simple vista, ese puñado de 50 municipios, donde el FpV-PJ perdió en 2007, forman parte del pelotón donde la perspectiva electoral es más ácida para el kirchnerismo.
Los sondeos que circulan entre la Casa Rosada y Olivos reflejan que entre el segundo cordón del conurbano, donde mejor rankea, y las ciudades de menos de 50 mil habitantes, Kirchner pierde más de 15 puntos: pasa de 38/39 a 22/24. En el primer cordón rasguña el 30.
Igual todavía no se animó a pisar tierra hostil: a las dos visitas a Chivilcoy, pago chico de Florencio Randazzo, agregó luego una a Tres Arroyos, en manos de un vecinalista K, y ayer estuvo en el Partido de La Costa, que pilotea el peronista Juan Pablo de Jesús.
Escalada
Volverá, hoy, al conurbano profundo: con Scioli pisará Berazategui de la mano de Juan José Mussi. Será la segunda escala en el GBA en 72 horas. El lunes estuvo en Pilar. Seguirá, en escalada, hasta el fin de semana de mayo y reforzará luego como parte de la campaña. «Sea o no sea candidato» avisó.
Con libreto único, aplicado alumno de un consultor extranjero que le indicó que debe repetir un discurso fijo de tres ejes -lucha de modelos, crisis con el campo, ahora inseguridad-, no segmenta según territorio y audiencia. Ayer, en Mar de Ajó, apuntó contra la Mesa de Enlace y Francisco de Narváez.
La campaña tiene, fuera de eso, un dato interesante: Julio De Vido, en voz baja, sin flashes, salió de gira a entregar -y prometer- obras en distritos PJ del interior. Esta semana fue a San Nicolás -ver pág. 2- y a Chacabuco. Se reveló como un tribunero.
«Éste es un Gobierno progresista porque busca, y consigue, el progreso de la gente», dijo ayer en Chacabuco y agregó que no hay proyectos provinciales ni municipales individuales. Teléfono para Sergio Massa y su definición de que el de Cristina es un Gobierno pragmático. En San Nicolás, habló de que la seguridad no se resuelve «pegando palos».

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