6 de julio 2015 - 00:00

Contra reloj, en Atenas diseñan una contraoferta

 Apenas se enteró del inobjetable triunfo del "No", el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, comenzó anoche a delinear la estrategia para contraofertar a los acreedores internacionales sobre tres pilares: la ampliación del techo de la ELA, la defensa del informe del FMI sobre la insostenibilidad de la deuda helena y la legitimación popular del mandato de Alexis Tsipras. Será una propuesta de carácter urgente, por lo que anoche Varufakis convocó a la Asociación Nacional de Bancos griegos, y una vez que se ratifique oficialmente el resultado del plebiscito podría haber ya contactos con autoridades europeas. Uno de los principales negociadores helenos, Euclid Tsakalotos, envió un mensaje anoche a la UE: "Nuestros acreedores deben enterarse de que la realidad cambió. Por lo pronto, ayer el Gobierno griego anunció que el banco central de Grecia pedirá una ampliación del límite de la línea de asistencia de liquidez de emergencia (ELA) del BCE. Esta línea es la que permite tener liquidez a la banca privada griega. No hay mucho tiempo y el Gobierno lo sabe. Por eso el vocero del Gobierno, Gabriel Sakellaridis, afirmó que "las negociaciones deberán concluir muy pronto, incluso en 48 horas". "Vamos a hacer todo lo posible para cerrarlo cuanto antes". No obstante, el ministro Varufakis salió al cruce de informaciones que sostenían que el acuerdo podría estar cerrado en 24 horas.

El informe del FMI, que habría intentado bloquear el eurogrupo y por la presión de Washington fue difundido, le vino como anillo al dedo a Varufakis, porque deja claro que la deuda griega es impagable y necesita una quita, y 50.000 millones de euros de nueva asistencia. Para Europa, ahora todo será más difícil. Un nuevo rescate requerirá trámites complejos, como el aval parlamentario a varios gobiernos, como el alemán, y negociaciones más duras. Todo, mientras Grecia sigue barranca abajo. En Atenas descartan, por el momento, una moneda paralela. Anoche, en las primeras operaciones interbancarias, el euro registró una caída del 1,8% frente al dólar, por debajo de 1,10 dólar. Se espera que el declive del euro siga en los próximos días a niveles de 1,05 dólar. La reacción de los inversores será una apreciación del dólar, excepto frente al yen, ya que ambas monedas actuarán como activos refugio, rol que también puede adoptar el franco suizo.

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