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Contreras: “Sólo hay dos temas: el amor y la muerte”
Patricio Contreras: “‘Obra gruesa’ , de Nicanor Parra, es un libro sagrado. Me lo regaló un amigo a los 21 años, cuando debuté en teatro”.
Periodista: ¿La poesía lo atrae tanto como el teatro?
Patricio Contreras: A mí me empezó a interesar verdaderamente la poesía a los 16 años. Por esa época empecé a estudiar teatro y asistía a un taller literario. Todos los chilenos queremos ser poetas, pero hasta ahí nomás. Como dice un amigo: "el oficio de poeta es de borrachos, de desesperados, o de dandies que no tienen que trabajar".
P.: Parra sostiene que "el poeta es un hombre como todos. Un albañil que construye su muro".
P.C.: Él siempre se opuso a la poesía grave y solemne. A mí me atrajo su "antipoesía" por su desenfado, su sentido del humor y por su lenguaje llano y coloquial. No habla de cosas abstractas. Él trajo la poesía a la tierra. Su lenguaje es el de todos los días. El dice que "conversa poesía".
P.: ¿Por qué eligió una antología de 1969?
P.C.: Para mí es un libro sagrado. Me lo regaló un compañero, en 1971, por el estreno de mi primer protagónico en Chile, que fue con una obra argentina: "Hablemos a calzón quitado" de Guillermo Gentile. Este libro me ha acompañado todos estos años. Está en el living de mi casa, en una mesita especial, porque es mi ancla con Chile.
P.: Parra despertó la admiración de escritores como Bolaños, Rodolfo Fogwill, Ricardo Piglia. No así Neruda. ¿Eran rivales los dos poetas?
P.C.: No. Ellos tomaban en broma esa supuesta rivalidad. Neruda lo bendijo a Parra cuando sacó los "antipoemas". Y Parra lo defendió a Neruda, en una conferencia que se puede ver por Youtube. Dice algo así: "Hay dos maneras de refutar a Neruda, leyéndolo con mala leche o no leyendo su obra". También he descubierto como influyó la antipoesía en la obra de Neruda. Por ejemplo, en su libro "Extravagario", donde su poesía es más juguetona, más chistosa.
P.: ¿Qué temas circulan en el espectáculo?
P.C.: Básicamente se habla de la muerte, que es el único tema importante además del amor. Con tanto teatro que he hecho en mi vida -debo estar por cumplir 46 años con la actuación- finalmente descubrí que el único tema del teatro es la muerte. Siempre habrá un momento en que usted, como espectadora, va a pensar en su propio final, ya sea una obra de Beckett, Shakespeare o una comedia de Tristán con Emilio Disi.
P.: ¿Y usted cómo vivió ese descubrimiento?
P.C.: Me llevó a tomar distancia del teatro durante un año. Venía de hacer "Luces de bohemia", "Seis personajes en busca de un autor" y "Esperando a Godot" y empecé a sentir un poco de angustia de subir al escenario. El ir al teatro se transformaba en una cuestión gozosa al finalizar la función, pero ir a hacer "Godot", una obra en la que estamos casi muertos, porque no se sabe muy bien en qué estado estamos, o la de Pirandello que son seis personajes virtuales, sin existencia propia, o "Luces..." que arranca con el protagonista siendo velado en un ataúd, fue algo que me estremeció. Ahí fue donde caí en la cuenta de que el único tema es la muerte.
P.: ¿La poesía de Parra no se destaca por su vitalidad?
P.C.: En la poesía de Nicanor también está la vida en la voz de múltiples personajes. Al contrario de Neruda, que es un yo permanente muy bien alimentado, Nicanor maneja varios hablantes que son como distintos personajes. Y en todas estas voces aparece porfiadamente la vida, como única posibilidad de salvación, y la muerte como paradoja final. Por más que uno se defienda siempre llega... Aunque Parra ha podido desafiarla. El pasado septiembre cumplió cien años y sostiene que va a vivir hasta los 116.
P.: ¿Le dedica alguna referencia a su hermana, la compositora y cantante Violeta Parra?
P.C.: Sí. Incluí un largo poema, "Defensa de Violeta Parra", donde él cuenta cómo era ella en aquellos años. Es bellísimo.
Entrevista de Patricia Espinosa


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