15 de octubre 2014 - 00:33

Corte de cinco: mismo estilo y más veloz (también con cuatro)

• CRUCES CON EL GOBIERNO POR HIPÓTESIS SOBRE INTEGRACIÓN.
• COMIENZA TEMPORADA DE FALLOS CLAVE.

Eugenio  Zaffaroni, Jorge Capitanich, Ricardo Lorenzetti y Julián Álvarez
Eugenio Zaffaroni, Jorge Capitanich, Ricardo Lorenzetti y Julián Álvarez
 Sin alusiones directas, pero con mensajes contundentes. Es el estilo que eligen desde hace dos meses el Gobierno y la Corte Suprema para cruzarse por cuestiones relevantes, la más reciente la certeza de que en enero el máximo tribunal tendrá una vacante cuando Eugenio Zaffaroni se retire de su vocalía. Por la mañana, Jorge Capitanich aseguraba que el Gobierno buscará completar la Corte. Más lejos fue Julián Álvarez cuando deslizó que incluso se podría considerar el número de integrantes del tribunal. En el acuerdo de ministros del mediodía se conocieron las reacciones con dos tesis que tuvieron amplio respaldo: que la Corte puede funcionar con cuatro integrantes y puede incluso ser más veloz, y que cambiar el número de integrantes nuevamente sería un despropósito considerando que el actual signo político fue el que redujo las sillas en el cuarto piso.

En las conversaciones del oficialismo ayer la frase del secretario de Justicia (que elogiaba el funcionamiento cortesano de siete jueces) era entendida más como un globo de ensayo que como una opción consolidada. Para el kirchnerismo es evidente que para cubrir la vacante de Zaffaroni debería impulsar un candidato distante a Balcarce 50. En cambio, la existencia de tres sillas abriría el juego para designar juristas de los distintos partidos y, de paso, oxigenar la Corte en un proceso similar al que se dio en la administración de Néstor Kirchner.

Una estrategia que tiene, además, la función de limitar en algún punto la influencia que Ricardo Lorenzetti lograría con mayorías compuestas por tres votos.

Para tener en cuenta: ayer los ministros recordaron que fue justamente Enrique Petracchi quien solicitó en variadas ocasiones una reducción de miembros de la Corte en los albores del kirchnerismo. Un legado aún más determinante que el per saltum, recurso extraordinario que Petracchi había promovido en la década del 90 y que tuvo una vigencia omnipresente en los últimos años.

Lorenzetti se reunió con los secretarios letrados para transmitir tranquilidad y remarcar que la línea de la Corte no cambiará. Un proceso similar al desarrollado meses atrás por la muerte de Carmen Argibay.

"Esta Corte ya tuvo dos vacantes y siguió funcionando y las tuvo durante dos años"
, expresaron ayer los ministros durante un acuerdo todavía signado por los homenajes a Enrique Petracchi. Antes de que comenzara el cónclave cada ministro pronunció unas palabras. Se firmaron fallos de impacto leve, pero hubo coincidencias en que a partir de la semana que viene aparecerán decisiones más rutilantes, especialmente en los aspectos que competen a la política económica.

La tensión con el oficialismo tiene su origen en la puja por el financiamiento del Poder Judicial, issue que motivó señales de Capitanich, pero también de Cristina de Kirchner. "Tuvimos que llamarlo a Capitanich para explicarle que las cuestiones económicas de la Justicia son del Consejo de la Magistratura; nosotros tenemos nuestros propios fondos", explicaron.

Son cada vez más cotidianas en la Corte las críticas de tinte operativo a la administración de la Magistratura. Para los ministros es un problema de matriz que tiene su foco en el rasgo deliberativo del consejo que hace que las decisiones requieran de una serie de filtros que entorpecen la gestión más de lo que la controlan.

No faltó alguna mención a la promulgación del nuevo Código Civil y Comercial, que motivó un acto del Gobierno la semana pasada. En la Corte entienden que varios de los principales puntos de la reforma quedaron afuera del Código que se votó para dar lugar a la sanción de leyes especiales. Una interpretación que viene a sostener la idea de que el texto original no se deformó, sino que simplemente se achicó.

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